Segregar en origen
La política ambiental, tanto europea como nacional, considera prioritario reducir la generación de este tipo de residuos y poner en marcha nuevos métodos de gestión que faciliten su reutilización, reciclaje y valorización, de forma que el vertedero se convierta en la última opción. En este sentido, el Plan Nacional de RCD contempla adaptar antes del año 2005 los actuales vertederos de escombros a las exigencias de la normativa europea y reciclar o reutilizar, al menos, el 40%. Además, antes del año 2006 se quiere reducir su producción en un 10% y recoger de forma controlada y gestionar correctamente, al menos el 90%. Conviene recordar que la heterogénea composición de los escombros impide que puedan ser considerados residuos inertes salvo que las empresas constructoras realicen, tal y como establece la legislación actual, una adecuada segregación de los materiales tóxicos que contienen como aislantes, pinturas, barnices, disolventes, alquitrán, vidrios y plásticos para que las plantas de tratamiento puedan gestionar únicamente aquellos que son propios de una obra -ladrillo, cemento, cerámica, hormigón, teja o madera-. Además, antes de realizar una demolición deben separarse también los metales contaminados con sustancias peligrosas, los PCB presentes en los transformadores eléctricos, los CFC que se encuentran en los conductos de refrigeración o las maderas tratadas con productos alquitranados que emiten gases tóxicos cuando son valorizadas energéticamente. Igualmente, se consideran peligrosos algunos aditivos del hormigón