A LA ÚLTIMA
Nunca yerran
LOS ENCUESTADORES y los periodistas nos equivocamos estupendamente. Desde las elecciones generales del 93 no damos ni una. En aquellas se hablaba de empate técnico o posible victoria del PP. Pero ganó de calle el PSOE, aunque perdió la mayoría absoluta, y tuvimos felipismo cuatro años más. En el 96 todos cantamos que el vuelco y la barrida del PP estaban descontados. Efectivamente ganó el PP pero de barrida nada. Apenas 1,4 por ciento de diferencia. ¿Recuerdan lo de la «amarga victoria» de Aznar?. De nuevo nos columpiamos todos, incluidos los institutos de sondeos, algunos de los cuales anticiparon mayoría absoluta del PP. En 2000 patinamos por defecto en la barrida del PP. Se suponía que ganaría con seguridad a un PSOE atolondrado desde la espantada de Felipe González en el congreso socialista de junio de 97. Bueno, pues mayoría absoluta más que sobrada para Aznar. La única incógnita ahora era saber cuantos escaños le faltarían o le sobrarían al PP para la mayoría absoluta. Vuelco inesperado y desenlace no previsto en ninguna de las encuestas ni en ninguno de los sesudos análisis. ¿Era previsible el vuelco?. Los ciudadanos estaban enviando el mensaje a los institutos de sondeos. El mensaje es lo que llaman «pulsión decambio». Es verdad que lo detectaron. Pero también detectaron la percepción contraria qu e luego no apareció en el resultado. O sea: los ciudadanos querían el cambio pero no creían que se fuese a producir. Eso, a mi juicio, se explica por los climas de opinión vigorosos pero artificiales, fabricados por un poder que, usando de forma partidista los medios de comunicación públicos y no pocos privados, se había apoderado del lenguaje y, por tanto, de las ideas. Quien no las compartía era un «progre trasnochado», un «antiamericano obsesivo», «comunista», «separatista», amigo de Carod, «desleal», «antipatriota» o un pobre idiota que confundía el deseo con la realidad. Resulta patético que la inercia lleve a algunos a sugerir que se hicieron trampas para conseguir la victoria del PSOE y que los ciudadanos se han equivocado. Ni se equivocaron ahora ni antes. Y también de la otra parte algunos dijeron que el PP había ganado con trampas. Pues no. Ni antes ni ahora las hubo. Lo demás es tomar por idiotas a los votantes que aciertan siempre. Los que nos equivocamos somos los periodistas y los encuestadores.