EL AULLIDO
¿Leonesismo y PSOE?
A MÍ DE LA POLÍTICA lo que verdaderamente me fascina es el movimiento ideológico de los Partidos. Así en la Era Aznar el Partido Popular inició un viaje al centro que más bien parecía el «Viaje al Centro de la Tierra» que escribiera Julio Verne. Fue tan repentino como increíble: sí, ayer éramos de derechas pero hoy somos de centro... Vale, pero ¿desde cuando el centro es una posición política en la que estar? No, en la historia de las ideologías el centro siempre fue un lugar de encuentro, diálogo e intercambio entre los dos polos, no un ámbito en el que quedarse, ni mucho menos del que apropiarse. Sin embargo, en mi opinión, en León no hay centro, sino leonesismo. Ése es el lugar de encuentro, diálogo e intercambio entre los partidos. Ése es aquí, teniendo en cuenta el déficit industrial, histórico e institucional que padecemos, el único viaje ideológico sensato. El Partido Popular leonés cambia a veces de actores, e incluso cuenta entre sus filas con algún político talentoso, pero ideológicamente sigue donde ha estado siempre y donde parece querer estar por los siglos de los siglos amén. No cambia ni de matices. UPL por otro lado no modifica su discurso pero al menos lo intensifica utilizando para ello una energía que resulta de los más estimulante ahora que la democracia, en general, se ha vuelto tan aburrida. Izquierda Unida dicen que existe, como Dios. Y luego está el PSOE. Desde que Zapatero partió de León y fue a Madrid para quedarse -¿hay que alejarse para estar más cerca?- el PSOE de aquí ha dado un giro ideológico notable hacia posiciones de mayor «reivindicación leonesa de León», por parafrasear el título de un lúcido ensayo histórico sobre leonesismo de Juan Pedro Aparicio, ya un clásico. Se ha convertido el PSOE, creo yo, en el leonesismo realista e innovador. Mientras UPL seguía con su loable y energético discurso rupturista, fue perdiendo votos tanto en las elecciones municipales como en las generales. Sin embargo el PSOE leonés, proponiendo una redefinición del papel de León dentro de la comunidad, y señalando que León debía de ser el centro de la misma, sí que ha viajado ideológicamente, sí que ha renovado su discurso, y eso le ha ayudado en sus últimos éxitos electorales. Me fascinan los movimientos ideológicos de los Partidos. Tanto que hasta creo que las elecciones no las ganan los políticos -estos suelen ser meros actores o intérpretes- sino los ideólogos. Por eso he asistido entusiasmado a ese cambio de timón del discurso político de los socialistas leoneses. No me pareció descabellado sino razonable, habida cuenta de lo que les digo, que UPL y PSOE acabaran pactando y gobernando en el Ayuntamiento de León, y en otros ámbitos. Ahora, sin embargo, en vista de que la voracidad centralista de la Junta no ha disminuido sino que ha ido en aumento, el Alcalde de León olvida su habitual comedimiento y, en declaraciones a este periódico, va y se pasa los pueblos de tres en tres, hablando de un «León uniprovincial». Sorprendente. Lo cierto es que, como ustedes ya saben, se trata de un ejercicio de coherencia pues Francisco Fernández, junto a Agustín Turiel, ya mantuvo estas opiniones cuando comandaba la Diputación Provincial. Lo insólito es que se atreva ahora a perseverar en ese criterio y lo exprese sin miedo ni complejos. Creo interpretar que dicho Alcalde o sus asesores no han perdido el juicio y el jurado, sino más bien se han dado cuenta de que el nuevo Gobierno de España va a reabrir el debate sobre los estatutos de autonomía, y se van a hacer retoques pertinentes en dichos estatutos. Buen momento para revisar la unión o el pegote de León con Castilla. Buen momento para un mayor encuentro de todos los partidos leoneses, o al menos de PSOE y UPL como frente común contra la Junta que rige y dirige el PP, buen momento para que caminen en pro de lo que todos los leoneses queremos: volver a ser lo que fuimos. Ojalá que todos los Partidos viajen al centro, esto es, al punto de encuentro, esto es, al leonesismo. Ojalá la política también vuelva a ser ideología.