| Visto y oído |
Dos abuelas muy marchosas
Los peregrinos posaron para una foto de familia ante la Catedral de Astorga
Los centros de día homenajean a su dos ususarias más adultas Cumplir años es, a veces, una gran ventaja. Te ceden asientos, te tratan con respeto, te piden que cuentes historias e, incluso, te pueden llegar a homenajear. Es el caso de Alicia Infiesta, de 94 años, y Petra González, de 91, dos abuelas que han roto el tópico de que la edad impide seguir disfrutando de la vida. Alicia Infiesta, por ejemplo, no ha perdido las ganas de jugar a la brisca, de viajar y, mucho menos, de comer. Desayuna cada día un tazón de chocolate de hacer, según explicó, y no desprecia los tocinos, los guisos con patatas y el jamón. Esta asturiana, nacida a comienzos de siglo, sufrió los rigores de la Guerra Civil entre Gijón y Mieres. Libró a su marido, de milagro, de ser fusilado en la antigua cárcel leonesa de San Marcos, superó la muerte de catorce familiares a balazos o arrojados al Cantábrico con una piedra al cuello, y no se derrumbó cuando llegar a fin de mes significaba acumular deudas. Según cofiesa, su secreto para mantener una cabeza perfecta, con memoria y capacidad para razonar precios y engullir noticias es aceptar la vida como viene e imprimirle un punto de optimismo. El homenaje que recibieron Alicia y Petra el pasado viernes en el parque de La Candamia estuvo organizado por las directoras de los centros de día León I y León II, que quisieron destacar el ánimo que han demostrado estas dos mujeres, acudiendo casi todos los días a echar la partida y a relacionarse con los otros usuarios. Ambas recibieron una placa conmemorativa y presenciaron lo que otros mayores son capaces de hacer: piruetas de yoga y tai-chi y bailes de sevillana. Estos centros, de la red de la Junta de Castilla y León, aglutinan la friolera de 17.000 socios. Unos peregrinos muy cálidos Unas ciento veinte personas, entre empleados del grupo Gas Natural y sus familiares, recorrieron este fin de semana el Camino de Santiago entre Villar de Mazarife y Rabanal del Camino, haciendo escala en Astorga. Los peregrinos, que pretenden con esta iniciativa conmemorar el Año Santo Jacobeo, se fueron relevando en cada una de las dos etapas en que dividieron el tramo, de unos treinta y unos veinte kilómetros, respectivamente, de longitud. Los caminantes, que se fotografiaron ante la Catedral astorgana, tuvieron que soportar una intensa lluvia el sábado por la tarde tres kilómetros antes de llegar a la capital maragata. El recorrido continuará el próximo 5 de junio con la etapa Rabanal del Camino-Ponferrada. La ruta, que comenzó el pasado 27 de marzo en Roncesvalles (Navarra) y terminará el 4 de julio en Santiago de Compostela, reunirá en total a más de 1.500 caminantes de varias comunidades que peregrinan en fines de semana.