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QUE PROHIBAN ver el Tour con sus campiñas francesas. Después vienen las comparaciones y el celtíbero se encabrona y se nos abolla de patria y de sentimiento. Enchufa la tele, ve la Vuelta y se deprime. Esto no es la France, chaval, esto es pura meseta, la España irredenta de la sed y el alacrán, la que este año han elegido para la ronda ciclista atravesando pueblones mayormente feos y desencuadernados de gusto, pueblos que admiraron a Buñuel o Heminway hace sesenta años y que hoy les harían maldecir por la torpeza y atropello con que los gobierna este tiempo de prisas y zanjas, naves, tallerones, desguaces, urbanismo de manga por hombro y todo eso que delata nuestra forma de ser y de dilapidar un paisaje que tantas veces parece pillaje. El retrato de la España que cruza la Vuelta sigue la tónica de su jornada inaugural en León en medio del paisaje urbano más fosco y caótico. Se nota nuestro provervial desarreglo y lo que somos, mientras una y otra vez saltan de nuestra retina los pueblos arropados y las pastorales campiñas que vimos en el Tour de la France hace sólo dos meses. Envidiamos y bajamos la mirada. Allí hay paisaje y verde hasta hartarse y poblaciones sin demasiado hostión arquitectónico, terrotorio ordenado y envidiable. Cierto que aquí no llueve tanto y que el desierto va dando pasos de siete leguas con fuego y secarral desde Algeciras a Zamora. Pero no es sólo la cualidad geográfica lo que nos distingue, no es sólo cosa de la naturaleza, sino del estilo que tenemos de montarnos en ella, porque da la impresión de que en Francia se montan sobre el campo a la jineta, esto es, al modo de las damas, mientras que aquí montamos a horcajadas de gañán con un «grande, grande la quisiera, que entre las piernas no me cupiera» (se refiere a la yegua, que aquí nos salió algo zorrona y se dejó cubrir por el caballo de Atila para disuadir a la hierba con sus cascos). A riesgo de parecer un afrancesado de los que soñaron con que la Enciclopedia y la razón cruzaran un día los Pirineos, ¿por qué no les decimos a los franceses que vuelvan o que nos digan cómo lo hacen para que luzca tan guapa la Francia del Tour bajo un helicóptero panorámico que no engaña? Consuélate: la Vuelta no la ven en el extranjero y estas lluvias están poniendo alfombrilla verde por esos eriales, brochazo de alivio.

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