A LA ÚLTIMA
Nefasto Acebes
HAY FUNDADAS sospechas y certezas de que Rajoy puede mirar hacia otro lado y abstenerse de participar en los conflictos internos del PP. Pero, a la vista de lo que viene sucediendo con el conflicto que enfrenta a Ruiz Gallardón con Esperanza Aguirre, es harto dudoso que Ángel Acebes sea o pueda comportarse como el secretario general neutral, por encima de personas y de episodios concretos, que aporte racionalidad en la búsqueda de solución a esos conflictos. La crisis del PP de Madrid viene a suponer el estreno de Acebes como secretario general, y no puede decirse que esté resultando triunfador y victorioso, sino todo lo contrario: no se está cubriendo de gloria, precisamente. Desde el primer momento, y parece error grave, tomó partido en favor de Esperanza Aguirre y en contra de Ruiz Gallardón y Manuel Cobo. ¿No tienen derecho, éstos, a presentar su propia candidatura y enfrentarse a la de la presidencia de la comunidad?. ¿En qué manual está escrito que debe ser de ese modo? Pues bien, como estreno en las competencias del cargo, parece que Acebes ha metido la pata profundamente, y si ya muchos correligionarios habían puesto en duda la conveniencia de su designación para el cargo, esta primera prueba se está resolviendo abiertamente en su contra. En los días que llevamos de crisis, Acebes ha reclamado a Manuel Cobo que demuestre que hay nueces y no sólo ruido, y que deje claro que tiene apoyos de la militancia. Atacó, asimismo, el personalismo de algunos militantes del partido, en clara referencia a Gallardón. ¿Los personalismos que pongan en peligro la cohesión del partido sólo están en una de las dos partes enfrentadas?. Porque resulta que el presunto «guardián de las normas» del partido no hace parecidos planteamientos a la otra cabeza de candidatura, en una asombrosa falta de neutralidad y de juego limpio. Hasta el punto de que el candidato de Gallardón, Manuel Cobo, ha tenido fácil acusar al secretario general de haberle amenazado por presentar su candidatura. Es decir, Rajoy parece haberle encargado a su segundo, Acebes, que trate de resolver una crisis que puede poner en entredicho la solvencia del equipo de dirección del partido mismo. Y Acebes viene demostrando, y le han bastado unos pocos días, que el encargo le viene grande.