Representantes de los Veinticinco se congregaron en el Coliseo romano para aceptar el texto constitucional que consolida la fuerza de la Unión.
A las diez de la mañana , el alcalde de Roma, Walter Veltroni, dio la bienvenida a los líderes de la UE, a sus ministros de Exteriores y a los representantes de los países.
Además de la intervención de tres primeros ministros de Italia, Irlanda y Holanda tomó la palabra el español Borrel, en calidad de presidente del Parlamento europeo.
El español hizo un alegato en contra de la «indiferencia» ante el texto constitucional.
Poco antes de las once de la mañana llegaban al capitolio romano algunos de los protagonistas, como el presidente francés Jacques Chirac recibido a la entrada por el primer ministro italiano
Berlusconi saluda en el momento de la llegada al representante alemán.
También Zapatero departió con el anfitrión antes de su entrada a la cumbre.
Horas antes de la firma, el presidente español se mostró partidario de reformar la Constitución españolam si fuere necesario, para adaptarla a la europea.
El coliseo romano se engalanó para recibir a todos los jefes de Estado y de Gobierno de los 25 países miembros.
El acceso de los gobernantes europeos a la colina romana del Capitolio se ha producido en medio de fuertes medidas de seguridad, con unos 7.000 policías que controlan los puntos neurálgicos de Roma.
Entre esta escena y el encuentro de hoy en Roma han transcurrido 47 años. En 1957 nacía en Roma la CEE. Hoy los 25 han confirmado su unidad con la firma de la Constitución europea.