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Conducir con la cabeza

Abre sus puertas en Puente Castro la Escuela de Conducción TCS del Noroeste para mejorar la formación, la actitud al volante y la capacidad de reacción ante el riesgo

José María Infante y Salvador Navarro imparten clases prácticas de conducción en León

José María Infante y Salvador Navarro imparten clases prácticas de conducción en León

Publicado por
Elena Fernández
León

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El área deportiva de Puente Castro es el espacio elegido para desarrollar la actividad de la Escuela TCS (Técnicas de Conducción de Seguridad) Noroeste, el primer centro de la comunidad destinado a mejorar los conocimientos y la capacidad de reacción de los conductores ante situaciones de riesgo o imprevistas. Para sacar adelante esta iniciativa los promotores cuentan con la amplia trayectoria profesional que aporta el especialista en conducción especial, José María Infante Moratilla, y con la veteranía y experiencia de Paco Costas, el hombre que -entre otras muchas aportaciones y facetas en este terreno- enseñó a miles de conductores españoles cómo mejorar su manejo del vehículo en el programa televisivo La segunda oportunidad . La Escuela TCS, con el apoyo del Ayuntamiento de la capital y de Renault, ofrece cursos intensivos de un día de duración en los que se combinan las clases teóricas a cargo de Paco Costas con prácticas en pista dirigidas por José María Infante. Ambos consideran que las nociones que se ofrecen son recomendables para conductores de cualquier edad que quieran aprender. A través de un completo programa que va desde el conocimiento de los elementos de nuevas tecnologías que llevan incorporados los vehículos hasta el estudio de los frenos y la estabilización del coche, el alumno descubre información que reconoce como útil o imprescindible para conducir adecuadamente. «He comprobado que todos ponen mucho interés, incluso los que saben porque de repente ven cosas que no podían concebir anteriormente como que no manejan bien el volante o no se sientan bien, o que las técnicas de frenado han cambiado», explica Paco Costas. «Hay cosas que han oído y a las que no le han dado mucho crédito y se dan cuenta de que no es teoría», afirma y reconoce, después de superados los 70 años de existencia, que «uno vive acumulando conocimientos casi a diario en el automóvil y en la actitud de las personas». José María Infante cree que lo más importante que se enseña en los cursos es «aprender a respetarse a sí mismo porque todos sabemos conducir pero nos damos cuenta de que tenemos que respetarnos más y también al coche». Una conclusión que invita a la reflexión y que complementa las enseñanzas menos filosóficas sobre frenadas de emergencia, virajes, derrapes o pérdidas de adherencia, responsables éstas últimas de la cuarta parte de los accidentes que se producen, según las estadísticas. Más responsabilidad «La gente toma conciencia, se da cuenta, sabe que ha aprendido algo, es más consciente», afirma Paco Costas cuando se refiere a las conclusiones de los alumnos al margen de las técnicas aprendidas y los consejos escuchados. «Antes confiaban en su habilidad o en las condiciones del vehículo y luego se dan cuenta, por ejemplo, de que las ruedas no tienen dibujo. La gente sale más imbuida de su responsabilidad», matiza. Paco Costas da por sentado que el interés de los hombres por los coches es algo prácticamente genético porque «a una niña pequeña no le preocupa cómo funciona una locomotora y a un chaval sí», pero afirma que «es mentira que las mujeres conduzcan peor que los hombres» y recuerda que está comprobado que «va uno más seguro conduciendo con una mujer al volante porque no se va a poner a echar carreras». Además destaca que son menos agresivas. «En los cursos empiezan de forma más prudente, son más eclécticas, eligen, comienzan despacio y acaban yendo más deprisa y haciéndolo mejor que los hombres». Manías y defectos Una de las manías o defectos de los conductores es que son un poco «echados para delante». Los accidentes de tráfico que Infante define como «la mayor plaga de muertos que existe en el planeta» arrojan escalofriantes cifras. Para acabar con ellos «habría que cambiar el género humano porque somos los responsables», según Costas quien aboga por aumentar la vigilancia y el castigo. La palabra clave a la hora de ponerse al volante es tanto para los dos la concentración. «Conducir es una cosa muy seria, si no vas muy atento te juegas la vida», recuerda Costas y su compañero añade: «Si quieres conducir, olvídate de lo demás, sólo conduce, no hagas tres cosas a la vez».

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