Autopista en el cielo
Chirac inaugura el puente más alto del mundo, el viaducto de Millau, que mide 2,5 kilómetros y 343 metros de altura y acortará las distancias entre España y Francia

El viaducto de hormigón y acero queda por encima de las nubes
El presidente francés, Jacques Chirac, inauguró ayer el viaducto de Millau, el puente más alto del mundo, que abre la ruta más corta y rápida para cruzar por autopista el país vecino desde la frontera catalana. La prodigiosa joya de la ingeniería, «nuevo emblema de una Francia moderna y conquistadora», es obra del arquitecto británico Norman Foster, autor del Parlamento alemán, del metro de Bilbao y del aeropuerto de Hong Kong, entre otras realizaciones. El punto más elevado del coloso de hormigón y acero despunta a 343 metros de altura, 19 más que la torre Eiffel con antenas incluidas. El más alto de los siete pilares culmina a 245 metros, con lo que bate con creces el récord mundial ostentado por el viaducto de Kochertal (Alemania)y sus 180 metros. Una pasarela de altura La pasarela, de 2.460 metros de longitud, cruza el valle del río Tarn, que queda a 270 metros en la zona más baja. Suspendido a 321 metros en Colorado (Estados Unidos), el Royal Gorge Bridge es más alto pero sólo permite el tránsito de peatones. De silueta grácil y elegante, el viaducto se abre paso entre las nubes que suelen cubrir un valle conocido por las cuevas donde fermenta el famoso queso de Roquefort. Los frecuentes días de niebla siete veleros blancos parecen surcar el cielo para admiración del medio millón de curiosos que se han acercado a admirarlo durante los 39 meses que ha tardado su construcción. El milagro de equilibrio «surge del paisaje con la delicadeza de una mariposa», enfatiza con orgullo paterno sir Foster. La obra, que ha costado 400 millones de euros, ha sido concebida para resistir vientos de 250 kilómetros por hora en una región donde 176 es el tope histórico de los anemómetros. Unos 200 sensores informatizados controlan constantemente la temperatura y las microvibraciones de los componentes mientras un sistema deshumidificador previene la corrosión. Puente aéreo con peaje La empresa constructora disfruta de una concesión de 75 años para explotar el peaje, el único tramo de pago en los 340 kilómetros de la A-75 entre el Macizo Central y el Mediterráneo. A partir de la aperturade hoy al tráfico, los automovilistas tienen que abonar 4,90 euros (6,5 del 1 de julio al 31 de agosto) para evitar los tradicionales embotellamientos del saturado eje del Ródano. Es el precio de disfrutar del puente aéreo. El Estado francés ha desembolsado sólo 50 millones de euros para la preparación de la obra, en la que han trabajado unas 3.000 personas y en la que no se ha registrado ningún accidente grave. Aliviado por la desaparición de los famosos embotellamientos del verano, Millau verá ahora globalizado su nombre gracias al puente ideado por Foster, después de haberse dado a conocer fuera de Francia por ser la residencia del líder antiglobalización José Bové. Defensor de que la «obra del hombre se fusione con la naturaleza», Foster está orgulloso de que su puente «surja del paisaje con la delicadeza de una mariposa».