Cada día, más leoneses
El Diario y el grupo Tenada presentaron ayer «El calendario de León 2005», un extraordinario documento etnográfico que el periódico entregará gratis a sus lectores a partir del domingo

En enero, los aguinaldos. En febrero, santa Brígida y san Tormentero . En marzo, cogiendo agua de la fuente de la plaza del Grano, en el viejo León. En abril, haciendo las labores del hogar en una casona tradicional. En mayo, pinando el mayo . En junio, las fogueras u hogueras de san Juan. En julio, ordeñando las vacas en la cuadra. En agosto, vareando la lana de los colchones. En septiembre, la romería de la Virgen del Camino -justo en el próximo año 2005 se cumplen los 500 años de su aparición-. En octubre, sacando las patatas. En noviembre el sanmartino , la matanza del gocho , y en diciembre, por último, amasando el pan. Todas estas imágenes conforman El calendario de León , la tercera entrega de una feliz idea del grupo leonés de cultura tradicional Tenada que a partir de este domingo día 19 el Diario de León comienza a entregar a sus lectores de forma totalmente gratuita. Así, si hace dos años el calendario reflejaba la recreación de diversas actividades -agrarias, religiosas o festivas- típicas de cada mes, y el pasado 2004 estaba dedicado al Camino de Santriago a su paso por el viejo Reino, en esta ocasión el almanaque vuelve a mostrar doce labores representativas que van acompañadas por un expresivo texto de Pedro García Trapiello y dos refranes tradicionales leoneses. Durante el acto de presentación de ayer estuvieron presentes en el Club de Prensa del Diario, además de Trapiello y de muchos de los miembros del colectivo Tenada con su director Ramón Prieto Valdés al frente, el director del Diario, Fernando Aller; el concejal de Cultura del Ayuntamiento de León, Alfonso Ordóñez; el vicepresidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, y el subdelegado del Gobierno, Francisco Álvarez, amén de diversos amantes de la cultura tradicional leonesa que quisieron acercarse hasta el Club para mostrar su apoyo a este proyecto. Como recordaba Ramón Prieto Valdés, la «recreación» de las escenas tradicionales (siempre ataviados con la indumentaria típica de las comarcas leonesas; desde el Bierzo a la Montaña pasando por las Riberas), fue de lo más real, ya que se mató al gocho realmente, se amasó el pan de veras y se pinó el mayo (bien que con muchas dificultades) en Alija de la Ribera. Causa asombro las peripecias que pasaron para encontrar una verdadera vaca parda (aunque la foto final del pastor es hermosa, con la montaña recortando la imagen), señal de que aun lo más típico de León se pierde si nadie o remedia. Tenada y las fotos de Peio García lo perpetúan.