Diario de León
Pedro García Trapiello

Creado:

Actualizado:

DE LA GARGANTA es protector san Blas, pero sólo una cuarta más arriba, ahí donde los ojos, el asunto es competencia de otra santa, Lucía; y dos cuartas más abajo entra santa Águeda para cuidar o sanar pechos. Y hay más: san Timoteo es el encargado por los cielos de cuidar el estómago de sus devotos; san Cataldo, protector de las hernias; y san Andrés Avelino, de la apoplejía. No hay parte del cuerpo o mal que no tenga su santo y sus exvotos, de la misma forma que no hay quebranto de miembro y órgano que no tenga su hierba medicinal o un especialista en el Seguro. La autoridad eclesiástica debió pensar lo mismo y hé aquí que, si hubiera que ponerse una estampa en cada parte del cuerpo a proteger, seríamos un retablo de santero o valla publicitaria. Imagino a estos santos en el Cielo con bata blanca, fonendo al pescuezo y un hisopo de extremaunción en la mano por si se malogra la intercesión, mientras atienden a la megafonía por la que salen las oraciones de urgencia. Qué organización. Estos santos y patronos los establece la Iglesia, pero ¿quién se cuida de ello? ¿Se designan por revelación o por ocurrencia de alguno? Seguro que hay curiosidad y choteo angelical en la corte celestial al enterarse de que en la Tierra han encalomado traumatología a san Mamerto. Pues como no sea porque nació con seis dedos, no me lo explico, diría con sorna san Andrés. Hay patronazgos muy conocidos: santa Bárbara, la que más, porque llega con los truenos; santa Rita para los casos desesperados o san Antonio de Padua para los objetos perdidos, entre los que está el novio imposible de la moza meapilas. Pero ¿quien sabe que san Ignacio de Loyola es el protector contra los escrúpulos? Pues, ya ves, debe saberlo un director general de infraestructuras que tiene una estampa suya en el despacho a la que mira cada vez que trinca un tres por ciento. Y, por si las moscas, ha puesto al lado una de san Onofre, que es protector contra las calumnias. Y hay patronos pa tó: para cordeleros, esparteros y sogueros (san Postumio), para curtidores de pieles (san Guillermo de Norwich), tejedores (santo Job) y hasta para criados y sirvientas, que tienen nada menos que cuatro santas... Hay teólogos que aseguran que estos patronazgos son un caso claro de tráfico de influencias.

tracking