El 80% de los fumadores se inician antes de los 18 años
Europa escoge a los adolescentes como eje de su campaña antitabaco
Su consumo en los Veinticinco se salda cada año con la muerte de 650.000 personas

Un joven fuma un cigarro ante la atenta mirada de sus amigos
En ellos está el presente y, sobre todo, el futuro de la lucha europea contra la epidemia de tabaquismo que, de un modo u otro, se lleva cada año 650.000 vidas en los 25 países de la Unión. La UE ha escogido a los jóvenes y adolescentes como objetivo central de su nueva campaña antitabaco, la segunda, para apuntalar la prevención y concienciar sobre los riesgos de una adicción cada vez más peligrosa. «Help. Por una vida sin tabaco» es uno de los pilares de la estrategia comunitaria contra el tabaco hasta el año 2008 lanzada en marzo en Bruselas, que la UE desarrolla en apoyo de las políticas nacionales de los países miembros. Su diana preferente serán los chavales de 15 a 18 años, e incluso hasta los 30, edades a las que se puede prevenir el hábito o combatir con más facilidad. Campaña mediática La campaña, de ámbito comunitario, incluirá a partir de junio anuncios en los medios audiovisuales, comunicados de prensa, una página web, difusión de artículos científicos y actos institucionales. Parte de una realidad bien constatada por los expertos; el 80% de los fumadores se engancha antes de los 18. La adolescencia, edad de búsqueda de identidad es, por tanto, la etapa crucial para advertir a chicos y chicas del peligro de adquirir una dependencia que les puede costar la salud y, a la larga, la vida. «Si no dejan de fumar a una edad razonable, la mitad de los adultos fumadores morirá de enfermedades relacionadas con el tabaco», causantes de mayor mortalidad que el sida, el alcohol, las drogas y los accidentes de tráficos juntos, recordó José Luis González Ballvé, director de la representación de la Comisión Europea en España. De cada mil muertes en nuestro país, dos se deben al VIH, 20 al tráfico, y 154 al tabaco. El objetivo es, pues, atajar la «epidemia tabáquica» en sus estadios más incipientes, evitar la incorporación de nuevos fumadores jóvenes, y ofrecer tratamiento de deshabituación incluso a edades tempranas. Si no se puede evitar que un joven fume, es importante, dicen los expertos, retrasar la edad de inicio y acortar los años de dependencia; cuantos menos sean, más fácil será el abandono. Constatan, además, que se ha reducido el lapso de tiempo entre los primeros escarceos de los adolescentes con el pitillo y la dependencia pura y dura del tabaco. La buena noticia es que los tratamientos médicos contra el tabaquismo «tienen mayor eficacia que los tratamientos contra la hipertensión arterial o el colesterol», destacó Leopoldo Sánchez Agudo, neumólogo del Hospital Carlos III de Madrid. La última Encuesta Escolar sobre Drogas 2004 en España reveló que la edad de inicio en el tabaco se ha retrasado en España de los 13,2 años de media en el muestreo de 1998, a los 14,5 años de la actualidad. Aumenta también el porcentaje de los jóvenes no fumadores, y el de quienes lo dejan después de unos años.