| Visto y oído |
Don Quijote de La Palomera

Ángel Valencia, Pedro Laguna y Mario Amilivia, durante el encuentro institucional
El Quijote se paseó ayer a sus anchas por el salón de actos del colegio público La Palomera, ayudado no por Rocinante ni Sancho Panza, sino por el verbo del columnista de Diario de León, Pedro García Trapiello, y los trazos del humorista gráfico y director de la casa de Cultura de Armunia, Lolo. De refranes, potes y chistes quijotescos Mano a mano, Pedro y Lolo se metieron al público en el bolsillo sacando a colación, el uno, la «letanía de refranes» de Sancho Panza que tan poco le gustaban a Don Quijote y poniendo al caballero de la triste figura, el otro, en un serio aprieto al ser retratado en paños menores en el polígono de La Palomera. Iba el hidalgo en son de paz, con una paloma en la mano, cariacontecido en mitad de los «castillos» de ladrillo. Previamente se las había tenido que ingeniar con un molinillo Moulinex, mientras Trapiello advertía al respetable: «Don Quijote era un caballero de una locura muy juiciosa y muy sensata; ya se sabe que hay que hacer caso a los locos y a los niños». El columnista sentenció, llevando la contraria al caballero andante, que lo más interesante del grueso libro - «confieso que ni yo mismo lo he leído de seguido»- son los refranes y las recetas, comida y gastronomía que contiene. Casi todos de gran actualidad y utilidad como este que dice «come poco y cena más poco; que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago». Tan verdad es hoy como entonces, y aquí está la genialidad de Cervantes, que «las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo». Entre pisto manchego, matahembras, tiznados y morteruelos, comidas típicas de La Macha, Trapiello no pudo resistirse a dar la receta de las «migas», el alimento básico de los pastores trashumantes y recordar a los niños las austeras dietas de antaño. Mientras tanto, Don Quijote se cocía en una olla y gritaba desde el papel: «Amigo Pedro, creo que una ínsula no se prepara así». Para terminar, el público reclamó la viñeta de Dulcinea, pero, ojo, «como se la imaginaba Don Quijote». Reunión con el jefe de la Guardia Civil El alcalde de León, Mario Amilivia, recibió ayer al general jefe de zona de la Guardia Civil, Pedro Laguna Palacios, quien se trasladó al consistorio leonés en visita de protocolo. El alcalde departió con el general de la benemérita sobre asuntos diversos relacionados con la ciudad de León. También estuvo presente el concejal de Policía y Tráfico, Ángel Valencia.