Gente de aquí | De buenos amigos
Sabero se sienta a la mesa
La cena popular que organiza La Cuchipanda reunirá mañana en el restaurante Fornos a cientos de vecinos del valle en una manifestación anual de amistad que no tiene parangón en León
De nuevo el mes de agosto vuelve a ofrecer a los saberenses los mejores días del verano. Todo recobra vida en estas fechas. Aunque desde hace meses se ha fraguado toda la organización de la 17ª Cena Popular, por el buen hacer de la plana mayor de La Cuchipanda, es mañana cuando cerca de cuatrocientas personas se congregarán en el Restaurante Fornos para dar buena cuenta de la imprescindible chanfaina, la excelente carne de Valles del Esla, el sabroso vino de la tierra y los dulces de la zona, para finalizar con un buen puro al son de la música de los mariachis, que durará hasta primeras horas de la mañana. Un año más, una vez más, con la llegada de los miembros de La Cuchipanda a Sabero, todo cambia en el pueblo. La presencia de Gelo, Villa y Jesusín en los primeros días de agosto ya hizo presagiar que esta cena popular iba a superar a las dieciséis anteriores. No han defraudado. El desembarco en Sabero de Quili, Pitolo, Chema, los hermanos Lavin, Pepe, etcétera, ha hecho que la máquina se haya puesto en funcionamiento. El ritual se viene desarrollando desde sus inicios. En primer lugar Pitolo y Gelo diseñan el cartel anunciador que al final siempre cuenta con modificaciones porque se lo envían desde Madrid y Barcelona a varios miembros de la pandilla para que den el visto bueno. Después, casi todos ellos lo divulgan por los bares del pueblo y hacen entrega de lo que será la contraseña para entrar a la cena; es decir, la bolsa, el polo que sirve de contraseña para acceder al comedor, la clásica gorra, y varios regalos del Diario de León. La cena popular da el pistoletazo a las fiestas en honor de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, patrona de Sabero. Tiene su origen en el verano de 1989, cuando un grupo de saberenses en la diáspora despedía las fiestas locales y lo hacían sentados en una mesa que llegó a congregar a un centenar de veraneantes del pueblo. Año tras año a los pioneros en la iniciativa se les empezó a conocer como los de la cuchipanda, viéndose obligados a repetir la manifestación culinaria año tras año, reuniendo a gentes de San Blas, El Rebedul, el Barrio de Abajo, Los Valles, de la calle de Atrás, de la calle de Adelante, y del Barrio del Medio. La mayoría de ellos residen en Barcelona, Irún, Madrid, La Coruña, etcétera. Con el transcurrir de los años y la magnitud del evento los contextos fueron cambiando cada año. Del Cantón pasó a la Pista Valdesabero y de ahí para la Plaza Cerrada, ahora recuperada para Museo Minero hasta llegar a las nuevas instalaciones del restaurante Fornos.