Diario de León
Pedro García Trapiello

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HABLAN. En términos políticos eso es negociar. Están en la mesa, en el toma y daca, revisando punto a punto y, si se apura, caso a caso. Los del gobierno y los de la banda están en tratos y Zapatero tiene el hondo convencimiento de que se va por buen camino. Al pepé la cosa le encabrona, no tanto porque se esté dando condición de interlocutor legitimizado a los proscritos, sino porque los socialistas serán quienes se lleven el gato al agua y la tregua definitiva al zurrón de los votos. Esto cabrea porque a Papes ese acuerdo le clavará con puntas a la galera dorada de La Moncloa por otros cuatro años. Claves para entender que en esas negociaciones se está avanzando: los borrokotarras tienen licencia y consentimiento político en su condición de gudaris o militarizados para dejarles una salida airosa de algarabía o manifa y que puedan seguir creyéndose los timoneros de la situación, tripulantes de un May Flower que conduce a los pilgrims a la nueva patria; la calle es suya y los ayuntamientos les ponen escolta o servicio de orden; los dirigentes batasunos ya están proclamando públicamente que Zapatero les pida, les ofrezca, les proponga y que se verá algo de luz, o sea, que ya la están viendo. Es el teatro de la política puesta en escena: tú dices esto, yo hago lo otro, tú en tu papel, yo en el mío, vale. Ocurre que la negociación es ardua porque caen en ese caldero asuntos viejísimos, muertos que ya son polvo, armas que son arsenal y todos los estragos que mutuamente se echan a la cara en esa mesa de intelocución que puede estar en Suiza, en Bélgica, en Venzuela y hasta en las mismas prisiones españolas donde son llamados a capítulo los barandas de peso etarra que rumian condenas de varios siglos que, sin embargo, podrían verse reducidas a unos meses o minutos (en las negociaciones hay que tragar; y en estas son sapos engordados con cuarenta años de pienso y consigna; buen provecho, si la dicha es paz). Pista: los peneuvistas están reclamando meter formalmente a los batasunos en la pizarra de juego de aquel derby político. Los socialistas consentirán. ¿Por? El tripartito catalán se les irá al carajo y entonces serán los vascos con quienes puedan trabar su estabilidad parlamentaria. Eso será tras la tregua. Y esa tregua vendrá en primavera. Está escrito en su hoja de ruta.

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