?Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad?, dijo Armstrong al pisar por primera vez la superficie lunar.
Con esto Estados Unidos ganó la carrera espacial contra la URSS. Treintiséis años después, la agencia espacial de ese país anuncia que enviará a cuatro astronautas a la Luna en 2018.
Los astronautas irán en una cápsula del tipo tradicional, lanzada por un cohete que reingresará a la atmósfera con paracaídas, tal como las antiguas «Apolo».
La nueva nave -el «Vehículo de Exploración Tripulado» (CEV)- podría volar para misiones limitadas a la órbita terrestre a partir de 2012 y sustituirá al trasbordador, que será sacado de servicio en 2010.
El CEV despegará desde un nuevo lanzador constituido por un cohete. Una vez en el espacio, el vehículo se acoplará a otra nave ya en órbita que incluye el módulo que permitirá alunizar.
Esta nave automática habrá sido puesta en órbita por un lanzador pesado constituido por dos cohetes y cinco motores de trasbordador.
El conjunto de esta tecnología deriva del lanzador usado actualmente por la NASA para poner en órbita al trasbordador.
El programa -según el director de la NASA- «permitirá establecer una presencia permanente en la Luna» para preparar astronautas para misiones a destinos más lejanos, como por ejemplo Marte.