Hay sherpas que se dedican toda su vida a portear. Es frecuente encontrase con algunos que cargan 80 Kg. Los que acompañan a Calleja unos 70 Kg, y son ellos los que piden llevar tanto peso, porque así ganan más dinero.
Calleja delante de la espectacular cascada del Solu Kumbu, donde ha improvisado su campamento.
Las vistas más espectaculares del Everest se ven desde Kalapatar (5.600 metros) porque en el campo base estamos tan metidos encima de la cascada que no podemos ver la cima.
Delante de la cascada realizaron un una nueva puya (ofrenda, oración) con los sherpas, en las que colocaron banderas, entre que la que apreciamos la de León.
Esta imagen de Calleja, cruzando entre dos montañas por una escalera, da idea de la peligrosidad que entrañan determinados tramos de la expedición.
El montañero leonés posa frente un inmenso serac o bloque de hielo.
El escalador ha superado la cota de los 6.000 metros, donde se dispone a descansar para más tarde dirigirse al llamado Valle del Silencio.
Calleja en el Campo I, donde ha tenido que derretir nieve para obtener cinco litros, con los que cocinar y hidratarse. La temperatura que soporta en este punto es de 24 grados bajo cero.
A mitad del Valle del Silencio, se vislumbra la gran pirámide negra del Everest a la izquierda; en el centro, el gran murallón del Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo, y en la derecha las paredes del Nupse.
Desde este punto, se observa la cascada de seracs (hielo azul colgante) que se desprende directamente desde el Lhotse.
Primer plano del deportista leonés, con el Valle del Silencio de Fondo.
Campamento base en el que los miembros de la expedición descansan y preparan la siguiente etapa.
Calleja se dirige al campo III, después de ser destruído por una avalancha de nieve. Este año es el año de las avalanchas mas destructivas en el Everest.
El escalador leonés prepara el oxigeno, ante el riesgo de nuevos incidentes.
Estado en el que quedó el campo II después de una intensa nevada.
Momento del translado de tres personas de la expedición que resultaron heridas por la avalancha. Afortunadamente, las heridas no son graves.
El campo I también resultó afectado por la nevada. Estos son algunos de los restos que se pudieron recuperar.