La canción triste de Doherty
La policía volvió a arrestar este fin de semana al músico británico en busca de drogas, después del escándalo de las fotografías de su novia, Kate Moss, aspirando cocaína

La afición de Kate a la droga le ha hecho perder varios contratos
Los fans del grupo de rock Babyshambles ya se han acostumbrado a las sorpresas, pero lo ocurrido el pasado sábado en la localidad inglesa de Shrewsbury superó todas sus expectativas. Al concierto de la banda que lidera Pete Doherty siguió una redada en la que la policía buscaba drogas de clase A -heroína y cocaína- con perros rastreadores. Una veintena de asistentes fueron registrados y Doherty pasó el resto de la noche en un calabozo, lo que obligó a la banda a cancelar su actuación del día siguiente en Norwich. Ni agentes ni canes encontraron estupefacientes. «Ha debido de ser un error», comentó el músico al salir de la comisaría, antes de pedir un cigarrillo a los periodistas y encaminarse al pub más cercano a beberse una pinta de cerveza negra. Las adicciones de Pete Doherty han vuelto a ser primera plana desde que hace unos días The Daily Mirror publicó unas fotos de la modelo Kate Moss aspirando cocaína en un estudio de grabación, con quien el artista mantiene una inestable relación sentimental. Fuera del Reino Unido, Doherty es, en resumen, el roquero colgado que ha arrastrado por el camino del vicio a su famosa novia y un músico extravagante que cancela más conciertos de los que termina. Pero la vida de Pete Doherty lleva ya tres años siendo sometida al escrutinio público en su país, que se ha apasionado con las peleas con sus compañeros de grupos, sus entradas y salidas de la cárcel, sus lastimeras confesiones de drogadicto y sus fallidos intentos de rehabilitación. La prensa sensacionalista ve en él una mina inagotable y ha convertido la crónica de su caos vital en el espectáculo del deterioro ajeno. Sólo que Doherty hasta ahora ha demostrado más instinto de supervivencia e inteligencia de lo que quieren pintar en sus retratos los tabloides. Nacido en 1979 en Hexham, Doherty recibió una esmerada educación que correspondió con notas excelentes. Se matriculó en Oxford, pero a los seis meses dejó la universidad para mudarse a un piso en el norte de Londres con su amigo. Juntos fundaron The Libertines y debutaron en el 2002 con el sencillo What a waster, que los convirtió en un grupo de culto. El grupo ha ido a remolque de las adicciones de su líder, que han culminado en su relación con Kate Moss, quien ve en Doherty un músico sensible, lector de Baudelaire y Wilde, cargado de ironía y talento, que lucha por conservarlo.