EL PULSO Y LA CRUZ
El vuelo de las aves
Terminó la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal y ahí nos han dejado letras y espíritus para rumiar una temporada. Por el bien de todos. El problema es que unos los vamos a mascar más que otros. Y lo de más es conceder mucho, porque uno tiene ya la experiencia -y el resabio- de que en estas cuestiones suele producirse un diálogo de sordos o, como mucho, un diálogo para besugos. Y conste que no estoy faltando ni al respeto ni al buen nombre de nadie. De lo emanado de la reunión subrayaría dos apartados: el programa de acción pastoral para los próximos años, que nos marca el compromiso de la evangelización en tiempos invernales de esperanza, y las líneas maestras por las que se ha de dirigir la relación con el Estado español, dirigido por nuestro (?) Rodríguez Zapatero. Veremos hacia dónde apunta el vuelo de las aves. Por otra parte, parece que el aviso gubernamental de que la Iglesia española debe caminar -deprisa, deprisa- hacia la autofinanciación ha desatado una oleada de informaciones al respecto, referidas a nuestras diócesis. Con flagrantes meteduras de pata alguna de ellas, como la que apareció en un diario de tirada nacional en la sección que ofrece noticias y comentarios sobre la comunidad autónoma. Con relación a esta información que involucra al Obispado de León en algunas operaciones inmobiliarias con algún miembro destacado del consorcio de Agelco, no cabe más que un mentís rotundo -contundente, dicen ahora- y el ruego de que los escribidores de turno, hombres o mujeres, se informen mejor y procuren, a tiempo, contrastar los rumores. Para evitar disgustos y desinformaciones. Y, sobre todo, para que resplandezca la verdad. Porque el «calumnia, que algo queda» sigue siendo una sentencia, por desgracia, irrebatible. Que está para venir Otras cosas. En revoltijo. Como la vida misma. Empecemos por la máxima novedad en el ritmo -el pulso- de la vida cristiana: hoy acaba el Año Litúrgico -ese pedagogo que nos abre a los entresijos vitales de los misterios de nuestra fe- y mañana -esta tarde- comienza el Adviento. Tiempo de esperanza más que de espera. Porque no esperamos, sin más, la Navidad, sino que nos esperanza el estar al atisbo de la venida de Cristo, que llegará a acabar con los galimatías caóticos de nuestra historia y a poner orden armónico en corazones, relaciones y proyectos. Los procesos del tiempo litúrgico será algo así como un ensayo con todo. A ayudarnos a que así sea contribuirá en León que el Obispo, en San Isidoro, a partir de las diecisiete horas de cada domingo, nos dirija una orientación catequética, después del rezo de Vísperas. La cosa empezará mañana mismo. Más asuntos. En Ponferrada andan inquietos por la adecuación de los escenarios para la probable muestra de Las Edades del Hombre en el 2007. El bueno de D. Antolín de Cela, rector de la basílica de La Encina, anda como loco buscando financiación para el remozamiento de la misma. Ya verán cómo la encuentra. Y no sólo por la generosidad de las instituciones y empresas bercianas. También por la providencia de Dios, que aprieta pero no ahoga. Más. Vaya un salmo gregoriano de alabanza y felicitación hacia el monasterio benedictino de la Santa Cruz de Sahagún, porque en él Sor Inmaculada Redondo Rodríguez ha cumplido los cincuenta años de consagración. Eso es perseverancia y no la de algunos -¿o serán muchos?- de los matrimonios postmodernos. Dos noticias con un aliento coincidente en la gran familia de los salesianos de Don Bosco: en el Nuevo Recreo Industrial de la capital hay instalado un Rastrillo Solidario, montado por la Asociación de Mujeres Solidarias (Damas Salesianas), de 10 a 14 horas; y en estos días ha comenzado a andar la campaña «Tan cerca, tan lejos... África», promovida por la ONG «Jóvenes del Tercer Mundo» (JTM) y la Fundación Juan Soñador, ambas asociaciones creadas por antiguos alumnos salesianos. No se sorprendan si se encuentran con estos promotores y sus chiringuitos en el centro comercial «Espacio León» o en el Gran Café. Dos alegrías más, de distinto colorido: por un lado, que la Iglesia Evangélica espera conseguir una parcela en Eras de Renueva a fin de construir un gran complejo para actividades cúlticas, educativas y sociales; y por otra, parece ya cerrado el proyecto de proceder a cuidar los restos de la basílica paleocristiana de Marialba. En ellos están nuestras fuentes. Bien merecen ser conservados... y conocidos.