El Musac destiñe
La lluvia hace descender las partículas tóxicas del incendio de Castrillo y provoca una incipiente desintegración de las placas de colores del museo, inaugurado hace sólo ocho meses
Norberto/Jorge Varas
«¡Mira mamá, esta casa se está derritiendo!». Una familia que paseaba ayer por las inmediaciones del Museo de Arte Contemporáneo de León se llevó una buena sorpresa al comprobar cómo grandes charcos de diversas tonalidades cubrían la explanada central del edificio. Parecía una «intervención artística» que los responsables del Musac habían realizado en la gran explanada exterior con el objetivo de hacer partícipe al centro de las fiestas navideñas. Pero nada más lejos de la realidad: la lluvia está acabando con los colores que Mansilla y Tuñón idearon a partir de la bellísima vidriera del Halconero de la Catedral leonesa. La causa, según la primera inspección ocular realizada por técnicos de la Junta, podría ser el efecto corrosivo de las partículas tóxicas que se encontraban en suspensión en la atmósfera desde que se produjo el incendio de neumáticos en Castrillo de la Ribera, cerca de la capital, y que ayer descendieron al nivel del suelo por la lluvia. John Spalding, nuevo jefe del Departamento de Física de la Universidad de León, aseguró que la composición de las placas de vidrio -poliéster en un 85%- las hace muy vulnerables a cualquier agente externo, por lo que no entiende por qué se eligió este material «tan efímero». La consejera de Cultura, Silvia Clemente, estuvo ilocalizable durante todo el día de ayer, víspera del 28 de diciembre, al igual que los responsables del Musac. Sin embargo, este periódico pudo conocer por trabajadores del museo el enfado del director, Rafael Doctor Roncero, cuando se percató, a primera hora de la mañana, que se había pingado el traje con la pintura desteñida de la fachada antes de abandonar el centro con destino a su pueblo natal. El arco iris provocado por la fuga cromática de los vitrales permanecía ayer en el suelo de la explanada y se resistía a desligarse del hormigón a pesar de la tozuda intervención de los servicios de limpieza municipales. La fachada del Musac ha perdido parte de su brillantez y se espera que hoy mismo comiencen ya las labores que devuelvan al edificio el porte que le ha dado proyección internacional. Desde la Fundación Siglo se ha asegurado que la intención de la Junta es adquirir, para volver a pintar los paneles del museo, un tipo especial de pigmento semejante a la que la Nasa ha venido utilizando en los recubrimientos de sus proyectos espaciales. Además, los vecinos de la zona se han encontrado con lo que consideran «una buena inocentada» al aparecer las calles adyacentes al museo repletas de multicolores huellas de perros.