EL PULSO Y LA CRUZ
Ir contra corriente
Para quien escribe sería interesante saber a cuántos de nuestros chavales y con qué intensidad les llega la noticia de que mañana es la Jornada de la Infancia Misionera, antes llamada de la Santa Infancia. Porque, entre unas y otras circunstancias, uno tiene la impresión de que esta campaña misional, que recuerda el compromiso también de los niños bautizados de ayudar a la extensión del Evangelio en el mundo, ni alcanza a todos los que debiera ni cala en ellos con el entusiasmo que merece. ¿Razones? Familias secularizadas que «pasan» de lo religioso, distanciamiento de los padres, y por ende de los niños, de la vida parroquial como matriz de vida cristiana, exclusión del asunto en los planes educativos de los colegios, absorción por otras campañas similares (Domund, Manos Unidas contra el Hambre...). Diversas razones. Pero de lo que sí tiene uno constancia es de que en algunos colegios de carácter católico y en otros públicos -gracias en éstos a la labor encomiable de los profesores de Religión- se hace una campaña modélica. De ahí provienen esos casi veintitrés mil euros que fueron el resultado de la aportación del año 2004, que es el último contabilizado, en la diócesis de León. Igualmente conviene destacar la decisión de algunas parroquias de entregar a Misiones la colecta de la fecha de mañana, así como la de algunas personas adultas que, por su cuenta y riesgo, se deciden a hacer su aportación en este día y unirla a las contribuciones de los niños y adolescentes. La misión en el corazón La Obra Pontificia de la Infancia Misionera nació a mediados del siglo XIX y está reconocida por la Santa Sede desde el año 1922 por el Papa Pío XI. Tiene como finalidades principales suscitar en los chicos el deseo de apoyar a los niños de tierras de misión con la oración y la comunicación de bienes, ayudar a los educadores -padres, catequistas, párrocos, profesores- a desarrollar la dimensión misionera universal en los chavales y contribuir a crear un espíritu y una red de solidaridad humana y cristiana entre los niños de todos los continentes. Este año la Jornada cuenta con un lema muy asequible para los cortos años de los destinatarios. Es una llamada a las ganas de colaborar a que se extienda el Evangelio en el mundo: «Siente la misión en tu corazón». Así glosa esta consigna el señor obispo de León, don Julián, en carta dirigida a los niños: «Vosotros sabéis lo que es el corazón. No es solamente uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo. Es también el centro de nuestros deseos, donde guardamos lo que más queremos. A las personas que amamos, decimos que las llevamos en el corazón. En el corazón es también donde mora Dios y donde encontramos a Jesús. Por eso yo quisiera que, al llegar esta Jornada, hagáis un hueco dentro de vuestro corazón para aquellos niños y niñas que aún no conocen a Jesús». ¿Será predicar en desierto? Los párrocos parece que están constatando el descenso del número de niños que tienen contacto asiduo con la parroquia en la misa dominical, en la catequesis semanal, en la celebración de algunos sacramentos... Mal asunto. El espíritu pagano y las costumbres de indiferencia religiosa en que viven muchos de los padres y madres de familia, están atrapando ya a las generaciones más jóvenes. Ahora se empiezan ya a cosechar los frutos del distanciamiento de la Iglesia que se puso de moda desde hace unos años y que alcanzó a quienes ya van siendo los progenitores y responsables primeros de la formación integral de nuestros niños. Tarea ardua es ésta, al tener que ir contra corriente, para párrocos, catequistas, profesores cristianos... y abuelos. En éstos últimos está en gran medida la salvación de los criterios evangélicos de nuestros niños y adolescentes. No es asunto fácil. Sobre todo cuando hay que luchar contra los criterios dominantes, la sobrevaloración de la buena vida, el desinterés por los problemas de los demás, la ley del mínimo esfuerzo... y la dedicación de tiempos extraescolares al inglés, al ballet, al judo y a la vídeo-consola. Nada fácil lo tenemos. Mientras tanto, recordemos que en España 6 de cada 10 residencias de ancianos están dirigidas por la Iglesia, que en Las Grañeras han celebrado a bombo y platillo los refranes de San Antonio, que una mujer -primera vez en la historia- ha entrado a formar parte de los procuradores de la Virgen de Castrotierra y que el gitano tío Caquicho tiene dedicada una calle en la capital. ¡Olé!.