GRANDES RETOS AVENTURAS EXTREMAS SUEÑOS EXCLUSIVOS CAPRICHOS CURIOSOS
También puede pedirse la Luna Batallas aéreas en un auténtico Mig El lujo ya no es sólo para ricos Conviértase en James Bond

Los cursos de espía tienen mucha demanda
?as gencias de experiencias no se paran ante ninguna reto. Se les puede pedir hasta la Luna. Aunque está cara, muy cara. Quien quiera subirse a una nave rusa para ponerse en órbita debe conseguir primero 7,5 millones de euros. Es lo que pide por ejemplo A Vida é Bela por un viaje que en los próximos meses llevará al espacio al primer portugués. Otras propuestas ambiciosas pero más asequibles de las experiences stores (así se llaman en inglés) trasladan al viajero al fondo del mar, donde reposa el T itanic , o el Everest. Aunque en estos casos los precios obligan a decir aquello de «los sueños, sueños son». Ya no es preciso ser Tom Cruise para participar en una batalla aérea al estilo Top Gun. Ni siquiera hace falta tener el fondo de cartera del actor americano. Basta con disponer de 700 euros para que una de estas agencias suba al cliente en un avión de época o incluso en un Mig de combate. Otra buena opción es seguirle los pasos al archifamoso Fernando Alonso y subirse a un Fórmula 1 en un circuito de pruebas. O en un coche de rallys. Hay incluso quien se apunta a cruzar en moto EE.UU. por la emblemática Ruta 66. Por ofrecer, ofrecen hasta la posibilidad de sentirse astronauta en una cámara de gravedad cero. Ni el yate de Onassis ni la casa de Mick Jagger están lejos del alcance del gran público. El lujo ya no es sólo para magnates. Con 1.450 euros cualquiera puede pasarse una semana en un castillo medieval de Escocia, en el que además de contramuros de piedra y almenas de vértigo el cliente dispone de una completa plantilla de mayordomos, amas de llave y criados. Y no sólo eso, quien quiera puede llegar al castillo montado en un Ferrari de última generación o incluso en un helicóptero, pues se alquilan por días vehículos de auténtico lujo para tierra, mar y aire. Lo de ser espía debe ser un sueño muy extendido. No hay más que visitar unos cuantos portales de experiencias para darse cuenta: todos plantean a los aspirantes a aventurero un curso de espía en una academia británica. Y el precio parece asequible: 300 euros. A otros cazadores de emociones lo que les gusta es la destruc-ción que el civismo impide. Por eso pagan hasta 1.500 euros por darse el gustazo de romper coches a porrazos. Nada que ver con sugerencias románticas hasta el empacho, como un paseo a caballo a la luz de la luna o un safari al estilo Memorias de África . Y es que hay gente para todo: como aquellos que en vez de hacer carreras de Fórmula 1 pagaron 2.500 euros por una excitante competición de tractores.