Diario de una aventura Desafío extremo Lhotse (8.516 metros)
«Nada se debe pasar por alto»
Jesús Calleja, convertido ahora en organizador de la expedición, afronta sus últimos días antes de iniciar la conquista del Lhotse repasando hasta el más mínimo detalle

Hola queridos lectores, aquí os va la cuarta crónica desde el campo base del Lhotse. Aunque parezca mentira siempre hay algo que hacer, pues hay muchos preparativos. Si se me olvida por ejemplo el mechero estaría perdido sin poder derretir nieve para hacerme agua o simplemente las sales minerales para enriquecer el agua de nieve. Nada se debe pasar por alto pues sería un desastre que daría al traste con la expedición. Ayer también fue un día interesante en cuanto a estrategia. A ninguno de los que queremos escalar el Lhotse se le había ocurrido juntarnos para discutir cómo trabajar en equipo para beneficio de todos. Así que tomé la iniciativa y me pasée por el gran campamento base en el que vivimos unas 800 personas entre escaladores y serpas. Hay escaladores muy majos, pero otros son unos prepotentes pues se creen que como son muy famosos no tienen por qué hablar con alguien como yo. La gran mayoría ha respondido a mi petición de reunirnos. La reunión ha transcurrido muy amigablemente y se ha llegado a acuerdos interesantes como juntar serpas para fijar cuerda a lo largo del estrecho, vertical y peligroso corredor, o hacer dos o tres turnos paras llegar a la cima, pues el campo IV es muy precario, caben sólo 3 tiendas y somos un total de 35 escaladores. Yo si veo que las cosas se ponen difíciles subiré con mi serpa, colocaré mi tienda encima de la posición original del campo IV y permaneceré muy poco tiempo para minimizar los riesgos de avalanchas y caídas de piedras, pues estaré desprotegido. Por lo demás la reunión ha sido un claro éxito, todos me felicitaron por la iniciativa y me dan paso para el primer turno. Sin darme cuenta, ahora todo el mundo que tiene una pregunta se dirige a mi campamento para resolver y coordinar. Ya veis, uno de León sin quererlo se ha convertido en la cabeza de las decisiones para la coordinación y escalada al Lhotse. No quiero ser vanidoso, pero es la realidad y os la tengo que contar tal y como es. Aunque cuando llegue el momento final veremos si se respeta lo acordado o cada uno hará lo que quiera. El resto de escaladores Actualmente, los más serios y fuertes son los chilenos que son un total de 12 escaladores y 6 serpas. Son gente muy agradable y tienen una organización exquisita. Luego están dos coreanos que como siempre parecen que viven en otro planeta y son, sin duda, los más peligrosos, pues para ellos es cuestión de honor ascender a sus objetivos, haciendo locuras sin explicación, dando lugar a accidentes en los que muchas veces involucran a otras personas. De ahí que muchas grandes montañas del Himalaya estén sembradas de cuerpos, que recuerdan sus locuras, concretamente yo vi el año pasado dos coreanos cerca de la cima del Everest muertos por agotamiento y luego congelación. Hay dos alemanes, uno de ellos es la mujer con más picos escalados (7) de 8000 metros del mundo empatada con nuestra compatriota Edurne Pasaban. Y que vengan en solitario esta Simone Moro (una auténtica máquina), y yo. Estos somos algunos los que este año que se cumple el 50 aniversario intentaremos pisar la difícil cumbre del Lhotse con sus 8516 metros. Bueno amigos, me voy a despedir hasta que baje del campo I que será el día 21, y como siempre que me encuentro en una difícil montaña de más de 8.000 metros me despido de vosotros y dedico la crónica a mi hermano Enrique Calleja que gracias a su doble esfuerzo en nuestro pequeño negocio yo puedo estar aquí, y también a Fernando que es para mí como un hermano y está al pie del cañón en el trabajo. Gracias hermano, gracias Fernando. ESCRIBE: