EL AULIDO
Eugenio de Nora
UN NUEVO LIBRO de Eugenio de Nora como una hermosa recopilación de hojas de otoño, como un ajuste de cuentas contra el olvido. Un nuevo libro como una columna más en el edificio de nuestra conciencia crítica, o conciencia lírica, o conciencia a secas¿ Se ha publicado Canción 1939-2002 (Diputación de Cáceres, Edición Institución Cultural El Brocense, Colección Abezedario) libro recopilatorio de poemas eternos de ese poeta clásico llamado Eugenio de Nora. Releer es revisar. A este autor se le identifica tanto con aquella revuelta emocional que fue la poesía social, que se ha pasado algo por alto el resto de su obra. Acaso por eso queda recogida aquí, además de un par de poemas inéditos, la parte más elegíaca de su producción lírica como para quitarse un poco de encima ese marchamo de poeta civil que tiene su literatura en verso. Así este libro se divide en tres apartados -la vocación, la poesía amorosa, y la identidad- y por eso al leer dicho texto como quien revisita una ciudad amada volvemos a descubrir a un poeta más allá de los necesarios reduccionismos y las etiquetas pedagógicas, sí, pues la poesía de Eugenio de Nora posee múltiples registros y bien merece también que le reservemos una parcela importante en nuestro corazón. Aparentemente parece que esta nueva compilación no añade nada a lo ya publicado en «Días y sueños (1939-1992)», pero más bien este libro que acabamos de tomar entre las manos aporta mucho -casi más por lo que excluye que por lo que incluye- a la hora de adentrarse y comprender la obra del autor. Sí, como los poetas chinos Eugenio de Nora va mejorando la antología de su poesía al disminuirla en cada versión, y he ahí la principal característica de esta antología y de esta poética: su inclinación por la esencialidad materializada en tanta aparente sencillez. El mundo poético de este autor en este libro se caracteriza por la búsqueda de una belleza clásica, y acaso por eso su poesía es figurativa, apegada a la tradición -principalmente a la tradición hispánica de Juan Ramón Jiménez, la Generación del 27, Machado, Vallejo y Neruda-; se trata de una poesía musical, paisajista, emocionante, sencilla, casi naïf por momentos y siempre nutrida por la realidad. Delicada combinación de inteligencia y sentimiento esta poesía, pero sin abandonarse nunca al dragón torrencial, loco y apasionante de la imaginación. Estos poemas nos invitan a pesar de todo pues a la celebración cotidiana del mundo repleto de detalles, de armonías, de matices, de goces y de belleza. Primeramente encontramos aquí una alabanza de la poesía, la vocación, y luego una alabanza de la vida en los versos de temática amorosa -en opinión de algunos poetas importantes de hoy como Luis García Montero el libro de poemas de amor de Eugenio de Nora titulado «Siempre» es uno de los más bellos del siglo XX- para terminar con la identidad, la parte más ideológica, concienciadota y cargada del libro. Vivimos en la era de la producción en cadena y algo de eso parece estar afectando a la literatura. Por eso decía Claudio Rodríguez que actualmente se escribe demasiado, y sin duda son maestros como Eugenio de Nora y Claudio Rodríguez los que nos enseñan con su obra la oriental y valiosa lección de la contención. Se está ahora revisando al alza la poesía de la Generación de posguerra, sí, dentro de la cual el nombre de Eugenio de Nora brilla con luz potente. Por eso este nuevo libro del autor no sólo da testimonio de una obra y de una época, sino también de una actitud mesurada, serena y exigente; de una forma humana y humanista de estar en el mundo. Llama la atención como el libro de Eugenio de Nora, como el libro de la vida de todos nosotros, se va quedando sin hojas paulatinamente¿ Sin duda, como nos enseña su «Canción», vivir es aprender a desprenderse sin quedarse desnudo¿ Gracias por tu magisterio, Eugenio.