Gente de aquí | Tres décadas, gota a gota
Testigos de la solidaridad
El equipo de hematología de León que colaboró durante 30 años con la Hermandad de Donantes celebra una cena de despedida tras quedar desvinculado del servicio
Médicos, enfermeros y auxiliares que colaboraban con la Hermandad, en la foto de grupo
La vinculación acabó hace nueve meses, cuando los gestores de la sanidad se decantaron por otra fórmula para dar soporte médico y técnico a la donación de sangre en la provincia leonesa, a través del centro de hemodonación de Valladolid. Auxiliares, enfermeros y médicos del servicio de hematología del Hospital de León abandonan una historia de tres décadas de dedicación, que creció a la par que la solidaridad de los leoneses. Igual que la amistad entre los profesionales sanitarios que en los últimos treinta años recibieron el encargo de trabajar en los programas de la Hermandad de Donantes de Sangre de León. La cena de despedida del equipo viene a cerrar un libro de servicio escrito a través de miles de kilómetros por las carreteras leonesas; esos que empezaron a recorrerse entre la precariedad de medios que definían la situación del año 1975. Las anécdotas fluyeron en el encuentro celebrado en Santa Marina del Rey. Como de las que es testigo y protagonista la doctora Carmen Redondo, jefa de sección de hematología, que abrió caminos con un utilitario que le servía para transportar al hospital las bolsas de sangre que obtenía de los donantes de los pueblos leoneses. «Fue una experiencia amplia y grata para nosotros, profesional y personalmente», indica el doctor hematólogo Carlos Cecchini, quien describe con añoranza la relación del equipo con todo el plan de trabajo dedicado a la donación de sangre. En la tarea no había días libres a la semana. De lunes a jueves, en la oficina de la Hermandad de Donantes de Ramiro Valbuena, donde se cubrían a diario, en horario vespertino, las necesidades y la demanda de sangre de los centros hospitalarios. Y los fines de semana, ruta. La Hermandad fijaba el programa de escalas por diversas localidades de la provincia, que acometía con la asignación de un médico, dos enfermeros y un auxiliar. Así, durante treinta años, viernes, sábados y domingos. «Muchos recordaban aún el vehículo que denominaban furgona, que también marcó los primeros tiempos de actividad de la Hermanad y de los profesionales del servicio de hematología que se apuntaron para esta prestación, la primera unidad móvil que complementó el programa de donaciones», indica el doctor Cecchini. Más cerca están los tiempos de la moderna unidad móvil de la Hermandad de Donantes de León, que también presta su servicio al centro de hemodonación de la administración autonómica. El adiós del equipo de los profesionales del servicio de hematología, a cuyo frente está la doctora María Jesús Moro, no dejó de lado su vinculación con las gentes de los pueblos y localidades leonesas que a lo largo de tantos años recibieron sus visitas semanales. «Hasta en ese punto había detalles de solidaridad y vínculos con la gente, que nos ofrecía pastas y dulces para obsequiar a los donantes después de completar la extracción. Es sólo un ejemplo de los vínculos que se han creado entre los sanitarios y multitud de leoneses en todos estos años, gestos de generosidad que es de justicia que se agradezcan», reseña Cecchini. Hasta la localización de la cena de confraternización se cargó de elementos de añoranza de la actividad del equipo de hematólogos y enfermeros y la Hermanad de Donantes. «Es que el restaurante de Santa Marina era el lugar en el que cenábamos todos los fines de semana cada vez que teníamos extracciones programadas en las localidades de la ribera del Órbigo». Allí se cerraron treinta años de tratos y vínculos con la gente altruista de León.