A LA ÚLTIMA
Cheques de Chávez
CON SÓLO mirar el precio de petróleo y recordar que Venezuela ocupa el quinto lugar en el ránking mundial de países exportadores, se estaría en condiciones de afirmar que este país reúne las condiciones necesarias para lograr un desarrollo estable y sólido, con un progreso social y económico sin fácil parangón en el mundo. Pero no está sucediendo así. Las políticas de Hugo Chávez, a cada cual más errática, carecen de horizonte de consolidación y se quedan en meras acciones o caprichos de nuevo rico con la chequera reluciente y bien amparada. Con un 60% de población en la pobreza, el presidente venezolano desarrolla planes de empleo y programas sociales sin otro objetivo que conseguir ganar seis años más al frente del país en las próximas elecciones. Su política de vivienda ha fracasado estrepitosamente, pero la chequera sigue tapando con facilidad los agujeros (como ha cubierto las últimas grandes maniobras militares contra un ataque exterior, que sólo podría ser, en la realidad, estadounidense). Fuegos de artificio y fanfarria de bravucón. Lo malo es cuando esa caprichosa chequera apunta hacia a otros países y su titular anuncia obras públicas en Uruguay y en Bolivia (donde le quiere asfaltar a su amigo Evo Morales unas carreteras ciertamente calamitosas pero que -obsérvese la paradoja- no están más necesitadas de arreglos que las de Venezuela). Esta disparatada política exterior empieza a alimentar un creciente descontento entre los suyos, que no son pocos. No es fácil entender esa generosidad y ese aventurerismo de una chequera que se alimenta directamente del subsuelo venezolano. Entre tanto, los tres grandes partidos de la oposición, que han sufrido en sus carnes el poder -también social- de la chequera de Hugo Chávez, han tomado conciencia de la fuerza real del adversario y han adoptado la primera decisión sensata desde que el ex golpista llegó democráticamente al poder: unirse entre ellos. Y ahora buscan el mejor candidato para enfrentarse a Chávez. Si son capaces de consensuarlo, sus posibilidades de vencer a Hugo Chávez serán reales. En caso contrario, serán responsables de que el señor de la chequera siga desgobernando el país a golpe de talón