Amparo García Vigil
Amparo canta sus cien años Ayuntamiento San Andrés del Rabanedo CONCEJALÍA DE BIENESTAR SOCIAL
Amparo García Vigil celebra hoy su centenario en la residencia de Ponferrada, después de haber criado 13 niños y haber perdido a su primer marido en la mina

No paraba de cantar Amparo García Vigil, que hoy cumplirá cien años, cuando ayer recibió el bastón y el ramo de flores con los que este periódico obsequia a quienes alcanzan el siglo de vida coincidiendo con el año del centenario del decano de la prensa leonesa. Amparo, que nació un 22 de junio de 1906 en la localidad asturiana de Mieres, vive ahora en la residencia ponferradina de Flores del Sil, después de haber pasado la mayor parte de su vida en Sabero primero, y en Toreno después, donde se casó en segundas nupcias tras perder a su primer marido en la mina. Las rosas rojas que recibió ayer junto con el bastón estaban a tono con sus mejillas. «Esos colores míos son de herencia», le responde a otra residente, después de que compañeros de estancia y personal de la residencia hayan aplaudido con entusiasmo su arranque por las canciones tradicionales de su tierra. Amparo tuvo siete hijos de sus dos matrimonios, más los seis que ya tenía su segundo marido, así que cuando le preguntan por sus nietos y sus biznietos no acierta a contarlos. «Los nietos estarán en la treintena y los biznietos ya serán una docena», cuenta su hijo Antonio Merino. Explosión de grisú Amparo vivió su peor día cuando una explosión de grisú en Hullas de Sabero se llevó la vida de su marido Laurencio Merino y de otros compañeros de tajo, hace de aquello ya 64 años. Amparo tuvo que sacar adelante cinco niños pequeños. «Cabíamos todos en un cesto», rememoraba ayer, emocionado, su hijo Antonio, que entonces tenía cinco años. Amparo rehizo su vida junto a Sergio Iglesias, que ya tenía seis hijos y con el que tuvo dos más, hasta juntar a 13 niños en su casa de Toreno. De limpiar las oficinas de Hullas de Sabero pasó a realizar la misma tarea en la antigua Antracitas de Gaiztarro. «En Alinos hay mucho jaleo», dice mientras recuerda su trabajo en unas instalaciones que hoy son propiedad del grupo empresarial de Victorino Alonso. La centenaria, que enviudó de su segundo marido hace dos décadas, pasa los días en la residencia de Ponferrada, donde todos la conocen por su afición a la copla. «Siempre está cantando», comenta una compañera de estancia, después de aplaudir de nuevo, y ése debe ser el secreto del buen humor que conserva la centenaria. «La música es muy importante», afirma, y por un momento se pone seria. La música Y es que la música siempre ha conseguido despertar el entusiasmo de una mujer que se ha pasado trabajando toda su vida y que hoy recuerda con nostalgia los días en los que, viviendo en el barrio de La Pasarela de Mieres, la banda de música de la localidad amenizaba el baile, «con las chicas cantando y bailando», dice. Y si le preguntan donde nació, Amparo demuestra que no se olvida de Asturias. «Soy de La Pasarela, donde toca la música», responde, antes de arrancarse de nuevo por las canciones populares de su tierra: «En Mieres ya no me caso/ y en Gijón lo pongo en duda/ tengo de hacer un palacio/ junto a la iglesia de Trubia», canta sin perder la sonrisa. Fecha de nacimiento: 22 de junio de 1906. Lugar: Mieres. Residencia actual: Ponferrada . Familia: Siete hijos de sus dos matrimonios, más seis que ya tenía su segundo marido, una treintena de nietos y una docena de biznietos