«Buenas noches León, aquí estamos, desafiando al fútbol. Vamos a intentar arreglar esto de alguna manera, ¡qué no pasa ná!», animaba David, voz principal y maestro de ceremonias de un eficaz show presidido por un escenario con veinte metros de embocadura y una pequeñas pasarela que le acercaba al público.
Una potente escenografía, acompañada de 80.000 vatios de potencia en luz y sonido, arropó la presentación de un repertorio centrado sobre todo en su último trabajo discográfico, aunque no faltaron éxitos de sus álbumes anteriores.
David y su hermano José Manuel Muñoz (guitarra, coros y voz), contaron con la complicidad de una banda de acompañamiento, con la que habrán realizado más de sesenta conciertos cuando finalice la gira, integrada por Juan Maya (guitarra española), José Antonio Romero (guitarra eléctrica), José María Cortina (teclados), Antonio Ramos (bajo), Anyie Bao (batería) y Luis Dulzaides (percusión).
La buena sintonía en el escenario, que se transmitía al público en un ejercicio de cordialidad habitual en el dúo catalán, propició que fueran coreadas todas las canciones; tanto los temas nuevos, como A mí me gusta, Lunes, Vacaciones o Ni pa ti ni pa mí, como los más conocidos, Tu calorro, Fuente de energía, Pastillas de freno, Me falta el aliento, Vino tinto o Como Camarón.
Tras lograr treinta discos de platino, por haber vendido tres millones de ejemplares de sus discos, los integrantes de Estopa siguen demostrando su talento musical y su poder de convocatoria incluso en ocasiones tan adversas como la vivida anoche en León. Nunca una derrota fue tan celebrada.
Se nota que los hermanos Muñoz disfrutan tocando en León. Así lo atestiguó el propio David, que no faltan cada año a su cita con el público leonés.