Con el calor del verano sufrimos todos como animales y nunca mejor dicho ya que, visto lo visto, también ellos tienen sus trucos para combatir el calor de «Lorenzo». Estos monos rascan impacientes su particular helado y mientras los pingüinos buscan ansiosos la forma de quitarse sus gordos abrigos, el oso polar mira al joven diciéndole: ¡Para ti el refresco, que yo tengo mi propia piscina!