Centenarios con el Diario | Vicenta López Fernández
La última tía de San Miguel Ayuntamiento San Andrés del Rabanedo CONCEJALÍA DE BIENESTAR SOCIAL
Vicenta López Fernández, una centenaria «muy remangada y con alas en los pies», es la única mujer de su pueblo que aún recibe este tratamiento de sus vecinos
La centenaria, en el centro y con la cuelga de su cumpleaños, rodeada de toda su familia
«Si no fuera por las piernas...», ese es uno de los comentarios más habituales de Vicenta López Fernández, que el sábado celebró sus 100 años rodeada de todos su familiares y con el apoyo de todo el pueblo de San Miguel de Escalada. Allí llegó Vicenta con tan solo 22 años, cuando se casó con Hilario González. Ella nació en Villarratel y cuando conoció a su marido recorrió los siete kilómetros que separan su pueblo natal de San Miguel de Escalada, de donde era su marido. Como se solía hacer en aquella época, por la alta mortandaz infantil, fue bautizada al día siguiente de su nacimiento, el 19 de julio de 1906. A pesar de los años y de los achaques de la vejez, todos la siguen viendo como aquella jovencita «muy remangada y con alas en los pies». Esa mujer que cada vez que alguien llega a casa insta a su hija a que prepare un café para el invitado, para así poder ella disfrutar de uno de sus vicios. La tía Vicenta, como la conocen en San Miguel de Escalada es la última vecina del pueblo que recibe este tratamiento, siempre fue una mujer muy activa, que sabía llevar el control de su casa, que estaba pendiente de todo y de todos y siempre dispuesta a colaborar en todos los asuntos de la casa y del pueblo. Cuando era joven e iba a «apañar» para los conejos ella siempre cargaba la cesta de Rafa, un íntimo amigo de la familia que aunque era mayor que ella, tenía un poco menos de fuerza. La agilidad que siempre la caracterizó la disfrutó hasta el año pasado, cuando las piernas le fallaron y comenzó a desplazarse en una silla de ruedas a la que se siente muy atada. Ahora siempre ofrece su ayuda, pero insiste en su frase: «Si no fuera por estas piernas», si no fuera por ellas seguiría haciendo la matanza, el pan casero o zurciendo los calcetines con lana. Cuando era más joven, salía a la calle con sus vecinas, buscaban un lugar estratégico para protegerse del frío o del calor, y mientras comentaban lo que ocurría a su alrededor cosían la ropa. Hoy en día está preocupada por el dinero y exige al Gobierno que le suba la pensión. «Ahora que ya tengo 100 años me tenían que pagar más, que ya he cotizado yo durante muchos años», remata graciosa, mientras pregunta a sus familiares por el dinero que tiene, que como está en el banco no sabe cuánto hay. Cuando sus nietos la recomendaron que se maquillara para la fiesta de su cumpleaños ella alegó que no: «Yo soy como la Virgen y ella nunca se maquilló». En este sentido no es muy coqueta, pero siempre quiso ponerse una dentadura para poder disfrutar plenamente del chorizo y la morcilla que tanto le gustan y que aún hoy continúa saboreando. «Cuando tenía 80 años creí que ya era un poco tarde y mira, he llegado a los 100 años», comenta dicharachera a sus familiares. Ahora su gran obsesión son sus biznietos, sobre todo el más pequeño, Sergio, que se crió con ella. Siempre está pendiente de lo que hace y él le corresponde este cariño empujando su silla de ruedas, tal y como hizo el sábado para salir de la iglesia. Fue allí, en el pequeño templo del pueblo de San Miguel de Escalada, donde sus vecinos y familiares se reunieron para celebrar y agasajar a la tía Vicenta. El grupo de música tradicional de Gradefes Rescoldo incluso le interpretó una canción, al final de la misa, en la que se contaba toda su historia. Ella, desde el altar, sonreía con su cuelga de cumpleaños al cuello. Después, en la plaza, convidó a todos sus vecinos a unos pinchos. Tanto era el sol, que sus familiares le colocaron un moderno sombrero que dejaba a la sombra su gran sonrisa. Por último, una gran comida familiar. Fecha de nacimiento: 19 de julio de 1906. Lugar: Villarratel. Residencia actual: San Miguel de Escalada. Familia: Tiene 2 hijos (Crescencia y Lidia), 2 nietos y 4 biznietos.