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ESE NIÑO izado y muerto se ha convertido en bandera para todos los que tienen el corazón sublevado. Ese niño sepultado con cascote en la escombrera fue alzado al cielo por un sanitario libanés como si fuera una escultura del horror enyesado clamando mudo contra el universo que allí se le acabó en una explosión bestia de castigo israelí. A Yahvé le sobra azufre ardiendo. ¿No queríais asufre?... Dos cacetas... Muchos niños devora la arrasadora maquinaria que avanza acorazada por tierra y graniza el aire con misiles de una precisión diabólica. Aunqué esté borracho de ira santa, Yahvé jamás merma su puntería (apenas la mujer de Lot volvió la cara para ver Sodoma convertida en una barbacoa, zás, la salinizó del todo y allí la dejó de estatua que alguna lluvia disolvería, salvo que haya acabado en algún museo de arte contemporáneo). En la Biblia no acostumbraban al infanticidio terrible que vemos todos estos días a la hora de la sopa o el resopón. Sólo los babilonios, los malos malísimos del texto sagrado, andan en salmos reventando cráneos de criaturas contra las peñas. Los niños muertos de las guerras son gasolina para las oraciones en llamas; incendian cualquier frase. Nada insulta más a la dignidad del hombre y al corazón-vientre de la mujer que matar con matonismo una inocencia absoluta de dos o tres años... porque sí. Se dice que los milicianos gisbolás se parapetan entre la población civil corriendo deliberadamente el riesgo de usar como escudos a inocentes cuya muerte gratuíta es un grito que ahora mismo está dando vueltas como loco y para nada a un planeta de locuras calculadas... y rentables. Los milicianos podrían justificar ese papel de escudo y esas muertes desde su incapacidad de dar una respuesta militar proporcionada; por de pronto, esos niños muertos ya han ganado algunas batallas en las cancillerías y diplomacia internacional conmoviendo alguna conciencia que mañana volverá a ser de cartón y conveniencia. Pero duele preguntarse: ¿Son niños de muerte avanzada unos años a su probabilidad de inmolarse ante un súper o una parada del bus?... Algunos ya tenían su foto con armas que su padre puso en su mano y con la frente empañolada de consignas guerreras, pura corrupción de menores. Como carne de cañón son paridos.

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