Diario de León

EL PULSO Y LA CRUZ

Arquitecturas celestes y terrestres

Publicado por
ANTONIO TROBAJO
León

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Ya tenemos en marcha la restauración de algunas secciones de la Catedral de León. Alcanzará la rehabilitación -y los dineros, esperamos- a vidrieras, pórticos, y paramentos y bóvedas del presbiterio. Necesitados estaban. Durará la obra, en principio, hasta 2009. Tendrá que ser más, porque una estructura como la de la Pulchra Leonina es un pozo sin fondo. Siempre hay un más allá. Todo será poco para conservar en buen estado esta joya que siempre nos deja pasmados ante su equilibrada belleza. Como boquiabiertos quedarán quienes en su día, y será pronto, puedan acceder a los andamios que se han colocado sobre el presbiterio, y comprobar desde allí, a escasos metros, las labores de restauración. Por cierto que éstas las está llevando a cabo la empresa adjudicataria, que, al parecer y por lo que respecta a las vidrieras, ha invitado a participar a los expertos que en estos años pasados se han ido formando a la sombra de las lecciones de los maestros Luis García Zurdo y María Ángeles Robles. Bendito sea Dios si, por el bien de todos, las cosas discurren por el cauce que lleva a esa armonía -humana, cósmica y celestial- que expresan plásticamente los colores, los temas y el ordenamiento de los mismos vitrales sobre los que han de trabajar. También sobre la Iglesia Madre de Astorga ha caído una copiosa derrama, que, si no nos fallan los datos, deberá emplearse en restauración de vidrieras, torre norte, torre rosada y segundo cuerpo de la fachada norte. Sea todo bienvenido. Las fuerzas laicistas se alegrarán por motivos estéticos, turísticos y de prestigio; los creyentes disfrutaremos por lo que son y significan estos templos, hijos de la fe, espacios para la asamblea eclesial, especialmente eucarística, y monumentos que hacen historia, arte y cultura. Total, que todos contentos. Claro que de nada serviría el mimo puesto en estas piedras de Boñar o de Pradorrey, por muy ensambladas que estén, si falta el aliento que las desbastó. Por eso nuestras diócesis no abandonan el esfuerzo por edificar el templo espiritual, en el que los cristianos somos piedras vivas y cobijo del Espíritu Santo. De ahí que Astorga tenga en bastidores un nuevo Plan Pastoral, cuya trama primera se urdió (por favor, sanen el significado del verbo, que nada tiene de oscurantista) en la ya tradicional reunión de Obispo, Vicarios y Delegados, a finales de julio, en el orensano Santuario de Nuestra Señora de los Milagros; cuando esté en la calle les informaremos; de momento sabemos que el objetivo obligado es ponerse en línea de responder a las necesidades de la evangelización dentro y fuera de la comunidad cristiana. Por esos vericuetos anda también el Programa Pastoral para este curso de la Diócesis de León; es hijo del Plan Pastoral 2003-2008, que busca «la edificación de la Iglesia». En este curso vamos a pretender echarnos a la calle, es decir, impulsar la misión de la Iglesia especialmente hacia los alejados de la fe. «Id y haced discípulos», frase del Evangelio de San Mateo, será el lema que resuma los intentos. El banderazo de salida será la V Semana de Pastoral, que se abrirá el día 11 de los corrientes. Aún hay plazas disponibles, pero no se demoren. Que solemos ser obreros de la hora undécima; si no «pescan» la metáfora, consulten el Evangelio de San Mateo, al principio del capítulo 20; y no se queden tranquilos con el resultado bíblico del denario a cada contratado. Que de tejas abajo, el que llega tarde... Quienes parece que no se retrasarán serán las fuerzas vivas de Ponferrada que ya están moviéndose a marchas forzadas para tener todo a punto en orden a acoger la nueva muestra de Las Edades del Hombre, en La Encina y en San Andrés y en toda la ciudad. Que no se cruce ninguna bestia maléfica por las curvas del Manzanal. Que ya saben que a menudo este tipo de escopetas las carga el diablo. Parece que tampoco tendrán que esperar más las obras iniciales del nuevo templo de la parroquia de San Juan de Regla, que se va hacia el corazón del barrio de La Serna, en la capital. Más crudo lo tienen los fieles de la ruinosa ermita de Pruneda, en la raya entre Luna y Babia. Vaya desde aquí la solidaridad con ellos y un toque más a la conciencia de quien corresponda echar una mano. O las dos, que no sobrarán.

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