Sólo el 57% de los facultativos fumadores cree que fumar es el hábito más dañino para la salud
Los médicos españoles admiten su impotencia frente al tabaquismo
Una encuesta revela que el 41% está poco preparado para tratar las enfermedades derivadas del tabaco
La mayoría de los médicos españoles reconoce que se siente impotente para luchar eficazmente contra el tabaquismo. Según una encuesta realizada por la compañía biomédica Pfizer entre 2.800 profesionales de 16 países occidentales, el 41% de los médicos españoles admite que está poco preparado para enfrentarse adecuadamente a las enfermedades que provoca el tabaco. Asimismo, el 46% reconoce que tiene »otras prioridades« en su labor médica». Sin embargo, la encuesta -que fue hecha pública en el marco del Congreso Mundial de Cardiología que reúne hasta mañana a 30.000 personas en Barcelona- señala que la mayoría de los médicos considera que fumar es la actividad más dañina para la salud de los pacientes a largo plazo, en un porcentaje muy superior a otras como la falta de ejercicio, la dieta poco saludable, el consumo de alcohol o la obesidad. El 89% piensa que el tabaquismo, que tiene una incidencia directa en las enfermedades cardiovasculares, es una patología especialmente grave. Los médicos españoles que participan en este estudio coinciden en la dimensión del problema, pero ponen el acento en la dificultad de tratar al mismo nivel el tabaquismo con la obesidad, el colesterol elevado o la hipertensión. Esto es así porque «para combatir con eficacia el tabaquismo el primer paso lo tiene que dar el fumador», coinciden los expertos españoles y de otros países. Según el doctor Josep Maria Ramón, responsable de la Unidad de Tabaquismo del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), «lo primero que se debe transmitir al fumador que quiere dejarlo es que tiene que perder el miedo a pasarlo mal y recurrir al profesional médico para contar con el tratamiento y la ayuda adecuada». Un problema que frena la lucha contra el tabaquismo en los 16 países estudiados, según la compañía Pfizer, es la falta de sensibilidad de muchos profesionales fumadores. Sólo el 57% de los médicos fumadores considera que hacer uso del tabaco es el hábito más perjudicial para la salud de sus pacientes, frente al 63% de los médicos no fumadores. Por otra lado, sólo 6 médicos europeos de cada diez se implican con el paciente y diseñan un plan personalizado para dejar el tabaco, mientras que en Estados Unidos el 76% impulsan terapias activas. En lo que sí coinciden los médicos europeos, estadounidenses y de otros países es que si las autoridades declararan que fumar es una enfermedad, «animaría a la gente a dejarlo».