EL PULSO Y LA CRUZ
Los malentendidos y la paz
LA que se ha armado. Que, por otra parte, no cogerá a nadie por sorpresa, ya que, cuando los mujaidines se enganchan a algo, tiemblen los cuatro puntos cardinales. En este caso ha sido el mínimo pasaje de un discurso -de altos vuelos- pronunciado por el Papa Benedicto XVI ante centenares de profesores universitarios en Ratisbona, el pasado día 12. El cuerpo de su alocución se fijaba en las relaciones de la razón con la fe y viceversa, y la aportación de ambas a la construcción de la paz y de la civilización. Dentro de ese campo semántico el Papa se sirvió de la cita de una obra medieval que desautoriza la «yihad» o guerra santa, en cuanto que ésta intenta difundir la fe mediante la violencia. Esta pretensión se califica en la referencia como irracional. El discurso seguirá después profundizando sobre la cognoscibilidad de Dios, su revelación y el uso de la razón para adentrarnos en los misterios de Dios, del Hombre y del Mundo, para así llegar a un diálogo constructivo y humanizador entre las culturas y las religiones. Y termina recuperando la cita esencial del pasaje que ha resultado «escandaloso» (ya me dirán por qué) para algunos sectores fundamentalistas islámicos: «No actuar razonablemente es contrario a la naturaleza de Dios». Bueno, pues ahí tenemos, como consecuencia, la ola de protestas, incendios y, probablemente, hasta asesinatos. La toma de partido a favor de la limpia lectura de las palabras del Pontífice ha sido más bien tímida por parte de los políticos occidentales. Una vez más parece que ciertos temores atenazan la libertad a la obediencia a lo que sea «políticamente correcto» o, habría que decir más bien, a lo «políticamente inofensivo». Y todo eso aunque este silencio cobardica sea a costa de la verdad, de la dignidad de las personas y hasta de su seguridad física. Razón tiene el Obispo de León, en una nota publicada el pasado miércoles, para lamentar «las desmedidas declaraciones y acciones de personas e instituciones que se han sentido indebidamente ofendidas»; expresa además un «rechazo rotundo a cualquier interpretación parcial o sesgada de las palabras del Papa, que en ningún momento quisieron ser ofensivas para nadie ni para nada»; y ofrece algún remedio más que obvio: la lectura del texto papal completo. Ahí le ha dado. Porque, al fin y al cabo, va a resultar que todo es fruto de la carencia de cercanía a las fuentes primeras. En este y en todos los demás , de diversas índoles, que pueblan el universo mundo cultural, social y religioso. Por eso el mismo Sr. Obispo termina diciendo que se tenga en cuenta que «las palabras del Papa fueron una invitación a que entre las diversas religiones e ideologías se pueda avanzar en establecer un diálogo franco y sincero, dentro del respeto recíproco que haga factible la construcción de la paz». Que es lo que se busca. Las interpretaciones sesgadas o nacen del desconocimiento o de la selección interesada o, lo que sería francamente alarmante, de la mala voluntad. Si esto último fuera lo acertado, que Dios nos coja confesados. Porque, con Churchill, habría que decir: «Esto no es nada para lo que ha de venir». Ojalá me equivoque. Que es lo más fácil, porque francamente servidor, como profeta, no ha tenido nunca un acierto de catorce. Y menos como «profeta de calamidades». A lo que iba desde el principio y que, con tanta consideración, se me está yendo el santo al cielo: Que haya paz. La paz que es anticipo y signo de la llegada a nosotros del Reinado de Dios. De eso se trata. Y de eso trataron las palabras y los hechos del Papa Benedicto XVI durante su estancia en Alemania... y están tratando durante todo su pontificado. Por algo ha escogido el nombre de Benedicto: su antecesor, el papa Benedicto XV (1914-1922), fue quien se tuvo que tragar el sapo de la I Guerra Mundial y quien hizo de la consecución de la paz el objetivo de su vida. Todo un reto para los católicos de nuestros días y para todo ser humano de buena condición. Por esto es de reconocer y aplaudir la reciente reunión en Kyoto (Japón) de la VIII Asamblea Mundial de las Religiones por la Paz. ¿A que no saben que se ha celebrado? Será que son más importantes otras cosas.