Diario de León
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LUIS ARTIGUE
León

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AQUÍ HACE FALTA algo más que una buena idea. Y es que Leer León ha resultado ser como llevar a una fiesta de gala un calzado de diseño con zaparos cada uno de un color: una buena idea en proyecto que en la práctica no funciona. Y es que, utilizando la fórmula del patronato, no era fácil que esta Feria del Libro Infantil y Juvenil tuviera éxito. Un poco ingenuo resulta creer que se iban a poner de acuerdo tantas administraciones -Ayuntamiento, Diputación, Junta, ministerio, Caja España, los pastores, la burra y el buey- teniendo éstas tan diferentes colores políticos, y tan opuestos objetivos. ¿Quién entiende hoy, habida cuenta de que prácticamente sólo el Ministerio ha puesto dinero en esto, que no sea el Ministerio en solitario quien organice el evento sin ingerencias? Como decíamos, hace falta algo más que una buena idea. Tan importante como esa buena idea resulta tener una persona cualificada e independiente para llevarla a cabo o, al menos, tener claro el perfil profesional de quien mejor pudiera desarrollar el proyecto. La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil era una idea excelente para hacer por fin de León la gran ciudad de algo. Todas las ciudades con personalidad y aspiraciones tienen algo, un gran evento que al menos una vez al año las convierte en reclamo y las da protagonismo nacional. Igual que por ejemplo Valladolid tiene el cine, con su cátedra y su Seminci, León ha de tener el libro. Buena idea. Sin duda en eso somos una innegable potencia nacional. Pero la idea se trunca al poner al frente a alguien en cuyo currículum figuraba con letras de oro chapado el mérito de ser la mano derecha del concejal de cultura del Ayuntamiento de León. La lógica nos decía que al frente de Leer León se necesitaba más bien alguien con experiencia en la organización de grandes eventos, que hablara idiomas -ya que la feria es internacional-, con conocimientos de la cuidad, especialmente su mundo cultural y periodístico, con buenos contactos en el ámbito editorial e intelectual y probada capacidad de gestión. Pero no. Vale éste mismo¿ Finalmente, como se preveía, la Feria Leer León -visto lo visto llamarla internacional, como bien escribió su blog de este periódico Cristina Fanjul, resulta una exageración- fue un desastre de organización, con un pésimo gabinete de prensa -su principal fallo- y, encima, las cuentas no cuadran (bastaba leer las crónicas de Miguel Ángel Nepomuceno para desear llorar). Pero a pesar de todo eso aquí no pasa nada. Simplemente el gerente dimite por depresión antes de presentar las cuentas quejándose del intrusismo del concejal de cultura, pero nadie pide responsabilidades al gerente, y ni siquiera responsabilidades políticas a quien lo recomendó, al susodicho concejal de cultura. Así las cosas y habida cuenta del fracaso de la mano derecha -esto es, del gerente- el Patronato se reúne deprisa y corriendo para que, sin la asistencia de los representantes del Ministerio, el concejal de cultura pueda poner al frente -según dicen- a su otra mano derecha pues, como ya nos ha demostrado durante toda la legislatura, nuestro concejal de cultura de lo que carece es de mano izquierda. Oh, necesitamos primeramente voluntad de superar los errores. Y necesitamos que se retome Leer León sin interinidades sino con verdadero interés. Es una vergüenza que la Junta, Diputación, Ayuntamiento y demás no pongan de una vez el dinero comprometido para cerrar el ejercicio pasado. Es una vergüenza que no se haya nombrado ya a alguien que pueda convertir Leer León en una verdadera feria internacional del libro infantil y juvenil. Sí necesitamos que Leer León ponga culturalmente a esa ciudad donde todos habíamos imaginado: en el centro del siglo XXI.

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