CORNADA DE LOBO
¿Tú, laico?
PRESENTARON días atrás los socialistas un documento interno para impulsar o establecer la «laicidad» en este país que pasa por ser el más meapilas de Europa (para algo nos constituímos en «reserva espiritual de Occidente»), patria de tres mil vírgenes patronas, el imperio del papón con cucurucho, con corneta y su teoría del cuerno, el santuario de las milagrerías y los huesos de santo... España de misa y mesa. Propugna el documento la supresión de manifestaciones religiosas en calles, procesiones, romerías, paponadas... Y el nutrido socialismo embutido en túnicas, ritos, mitos y pitos ¿qué hará?, y esos ediles rojos con vara y boato que no se privan de presidir todo festejo parroquial, ¿enclaustrarán los san Roques y Nazarenos procesionantes?... Por partes: lo primero, la «laicidad». Es palabro chungo, no existe en diccionarios de la Real (laicismo le basta y le sobra) y se robó por el rabo del catalán «lacitat» (si es por colar catalanismo en la lengua española para compensar los castellanismos que pueblan y enriquecen el catalán, pues vale, ele la grasia, la redundancia y la confusión), pero se ve que «laicidad» permite mejor ir de superpijo por la modernidad adelante (¿o se intenta imponer -y sobarla ahora hasta el hartazgo- como palabra pareja en aras a la santa paridad?). Y lo segundo: ¿Va ahora de laico este socialismo?... Que hable el diccionario: «Laicismo: independencia del hombre y en particular del Estado respecto de cualquier organización o confesión religiosa». Que se sepa, un partido es una organización. Funciona religiosamente. Nace para combatir las creencias del otro predicando su verdad y su dogma; dispone de ideólogos-teólogos, héroes, jerarquías, santos azules o rojos, cardenales laicos y hasta catedrales polideportivas. ¿Hay cosa más parecida a una misa que un mitin?... En ambos casos hay masa que reza jaculatorias o consignas, hay homilías encendidas (la voz de bóveda de Zapatero o la de canoniguín castrati de Pepiño van perfectas al efecto), himnos (cuya letra entera sólo saben los cuatro beatos), culto al jefe, fervores... y hay un presbiterio alto al que se aúpan los barandas sacerdotales del partido mientras, abajo, el pueblo calla y acata en banco corrido o en gradas como coros. Y el que no acate, anatema... a las tinieblas exteriores o de embajador al Vaticano... ¿Laicos?, ¿quién es laico aquí?...