Diario de León
Pedro García Trapiello

Creado:

Actualizado:

LA MEMORIA es agua o viento para mover molinos... o para dejarla correr. Esa memoria que abre los zanjones de la vileza enterrada no es patrimonio o cantera oportunista de la izquierdina española, como se le acusa, porque la derechona bebe en trinchera mental y desentierra, a falta de otros cadáveres, los fantasmas del pánico incivil, el viejo miedo aterrado al hambre y a las tapias de cementerio. Rouco, cardenal, se metió de nuevo en estos huertos de la política al clausurar unas jornadas seminaristas en Madrid: a decir vino que España está viviendo una situación parecida a la de los años treinta; que el agnosticismo, relativismo y laicismo amenazan la democracia... y que la ley de la Memoria Histórica abre heridas de división entre españoles... ¿Y cómo habría que definir el empeño suyo de invocar el fatídico 1936 transplantándolo a estos dosmiles, lo que por otra parte parece una consigna dada para repetirla en ese frente popular de ondas copulares y otros púlpitos? ¿Llamaremos a lo suyo... susto o profecía? Monseñor Rouco yerra de lógica al ver al laicismo como yerro principal de este sistema. De hecho, las democracias laicas son en el tiempo las más sólidas y ciudadanas. Los enemigos de la democracia, aún antes de los que su ilustrísima reverendísima nos señale desde su magisterio cierto, parcial y purpurado, son, sin embargo, unos cuantos más... y muy activos: la teocracia, la aristocracia, la oligocracia, la partitocracia, la ignorancia, los dogmas absolutos, la dictadura del dinero con su liberalismo por máscara, la hipocresía moral, los solideos en palacio, los visionarios redentores, los privilegios históricos con fosos defensivos o minados, las torres de marfil, los funcionarios vitalicios de la política, los hijos de los dioses verdaderos que tienen a todos los demás por falsos y de paredón, la mesocracia, la pijocracia, la tibieza, la corrupción voraz y la corrupción que da limosnas, la amigocracia, la ética herida o fusilada, el cambalache, el cohecho, la tonticracia del consumismo, las mentiras de trinchera, la trinchera del revanchista, la patrimonialización privada de lo público, la falocracia militarista, la insolidaridad, el enchufismo, la ganancia insultante... Buscando los males de esta democracía, diga Rouco como aquel general Aranda: «Disparad contra nosotros, el enemigo está dentro».

tracking