LITURGIA DOMINICAL
Alegría y misericordia
PODEMOS decir que este cuarto domingo de Cuaresma invita todo él a la fraternidad. Por eso, recordando una promesa hecha el último domingo del tiempo ordinario, reproduzco la oración de un musulmán que completa el testamento que leíamos aquel domingo. Dice así: «Mis hermanos de Tibhirine, pienso en vosotros, vosotros que nunca desertasteis del lugar, porque vuestra Pasión se confunde con el terreno, porque, cualquiera que sea el sitio, «Dios está más cerca del hombre que su vena yugular» (Sura 50,16). ¿Quién lo sabe mejor que vosotros? Mis hermanos de Tibhirine, pienso en vosotros. Diez años después de la masacre, ¿qué perdón podemos pediros a vosotros, que ya nos perdonasteis de antemano?¿Qué miradas intercambiaremos con vuestras familias? Mientras que nuestros rostros son acariciadas por vuestra bondad. Mientras que nuestros corazones son apaciguados por vuestras oraciones. Mientras que nuestros pies son lavados por vuestras manos. Vosotros erais los hermanos de los mendigos bajo la atenta mirada de «los secretas». Mis hermanos de Tibhirine, pienso en vosotros. Pero ¿cómo pen sar en los hijos de Caín que os secuestraron durante la tranquilidad de vuestro sueño? ¡Que raptaron el don de Dios! Estos hijos de Caín ¿qué pueden exigirnos? ¿Pueden aplicarse las 114 suras del Corán, que proclaman el amor, que proclaman la clemencia, que proclaman la misericordia de Dios, la sacralidad de la vida, la condena absoluta del homicidio? Mis hermanos de Tibhirine, más allá de la tierra argelina donde vuestros cuerpos reposan. Más allá del Mediterráneo, cuna de la humanidad. Sobre la pequeña colina de Aiguebelle, otros musulmanes semejantes a los que habéis amado hasta vuestro último aliento, que amasteis hasta el escándalo, otros musulmanes, en la encrucijada de los caminos, se han alzado para responder a vuestra llamada, en comunión fraterna, y en la paz de la tarde adormecida. Vosotros estáis de pie junto al altar, en medio de nosotros, iluminando con vuestra sonrisa a todo el coro de la Abadía de Nuestra Señora».