Los científicos han filmado fondos marinos inaccesibles desde hace más de mil años
El deshielo de la Antártida permite investigar con detalle el fondo marino
La vida marina en esa plataforma continental es más rica y diversa de lo que se pensaba
La campaña antártica, una investigación incluida dentro del Año Polar Internacional empieza a dar los primeros frutos. Enrique Isla y José María Gili, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto a un total de 40 científicos de una docena de países, han analizado los cambios en la fauna marina tras la desintegración de más de 10.000 kilómetros cuadrados de hielo en las plataformas Larsen A y Larsen B, ubicadas en la costa oriental de la Península Antártica. Durante la investigación, y a bordo del barco rompehielos Polarsten, han estudiado y filmado fondos marinos a los que no se había accedido en más de un millar de años, y explicado cómo el colapso de grandes masas de hielo que se produjo entre 1995 y 2000, relacionado con el cambio climático, ha transformado esa gran superficie del ecosistema antártico. Según Enrique Isla, responsable del proyecto en España, «estamos ante un experimento natural sobre el efecto del cambio global en los ecosistemas antárticos totalmente inesperado, cuyos resultados podrán ayudar a replantear algunos de los paradigmas sobre el funcionamiento de los ecosistemas polares. La retirada de las plataformas de hielo ha dado la posibilidad de llegar a un lugar en el primer momento de la recolonización». El investigador ha explicado que los procesos de colonización pueden mostrar la capacidad de recuperación de los fondos marinos después de muchos años cubiertos por el hielo, o bien, por el contrario, mostrar una escasa capacidad de recuperación de las comunidades bentónicas (las que se desarrollan en el fondo marino), debido a sus características especiales de crecimiento lento. Las primeras imágenes, conseguidas con un vehículo submarino controlado desde el barco y equipado con cámaras de fotografía y vídeo, han mostrado que el fondo del mar en esta plataforma continental es mucho más rico y diverso en animales bentónicos de lo que se pensaba. Desde el Departamento de Comunicación del CSIC se indica que entre las especies halladas hay ascidias (semejantes a tubos de plástico semicurvos) y holoturias (similares a las babosas), que al parecer son los primeros grupos en colonizar las áreas más despobladas. También se encontraron crinoideos pedunculados (un animal cuyos brazos se extienden en forma de palmera), hasta ahora sólo asociados al mar profundo, por lo que los científicos creen que las condiciones ambientales bajo las plataformas de hielo son parecidas a las que ocurren en el mar profundo. El paso de los icebergs Algunos sectores de los fondos marinos estudiados están cubiertos por una delgada capa verde de sedimento fino procedente del fitoplancton, mientras que otros tienen rocas de gran tamaño y ángulos cortantes que fueron liberadas por el deshielo de grandes icebergs que previamente habían erosionado la corteza de la Península Antártica. En otras zonas, en cambio, se encontraron grandes extensiones de lecho marino sobre las que el desplazamiento de los icebergs ha dejado un suelo sin evidencia de vida visible, además de una serie de canales que describen el paso de aquéllos. La expedición también observó zonas con comunidades pluriespecíficas de gorgonias, esponjas, briosos y otros grupos de fauna sésil. «Las muestras de agua, animales y sedimentos obtenidas ayudarán en el análisis de cómo el cambio climático está presionando ecosistemas especialmente sensibles, y en el estudio de cómo las plataformas continentales antárticas han cambiado a través de los pulsos glaciares», concluye Enrique Isla.