CRÉMER CONTRA CRÉMER
El festival de órgano
HASTA LOS GORILAS, según me explica una erudita en el tema de la música y de los gorilas, pues hasta los gorilas se conmueven si el viento y una caracola o una rama de abedul les hace llegar un sonido. Eso es música. En mis contados con la educación musical de necesidad para la formación del ser humano, según aseguraba mi tía la del pueblo, y según la definición del Eslava, la música no es en puridad sino el arte de combinar los sonidos y el tiempo. Y cuando este misterio estético se produce en la Catedral, por ejemplo, entonces el clima adquiere una tensión que transforma al hombre -tan prosáico y vano- en un ser de excepción. Los organismos que se pelean con sus propias estructuras para sobresalir de entre la vulgaridad del común de vecinos, dejados de la mano de la gracia, se suelen esforzar en rescatar de entre los presupuestos previstos para muchos menesteres deportivos, viajeros o simplemente de ocio, las cantidades imprescindibles para que esta expresión, cuasi celeste, de la música resuene en las bóvedas municipales y los ciudadanos estén en condiciones óptimas para gozar de sus sensibilidades a flor de piel. En León se forjó, bien saben los dioses que con esfuerzos y sacrificios del calado más profundo, (en torno a la proposición de adquirir o de merecer un órgano de sonidos superiores) una asociación o reunión milagrosa de unos cuantos melómanos en estado de gracia para que esto se produjera. Y para mover conciencias y corazones, se montó ese prodigio para la formación musical que es el Festival Musical Internacional de Órgano. Todos los años, desde hace tiempo feliz, se ha venido celebrando con grato y emocionado sentimiento de gratitud una serie de conciertos y de lecturas que consiguieron elevar a categoría la gloriosa aventura del festival. León, resonó -y es válida la metáfora en todos los confines musicales. Y cuando se esperaba una dedicación por parte de los responsables políticos especialmente favorables para el engrandecimiento de esta promoción artística, sin duda una de las de mayor rango y resonancia, un compañero en las tareas de descubrirnos los entresijos de muchas variaciones administrativas, nos descubre que tal vez, posiblemente, por desgracia sin duda, el Festival Internacional de Música, desaparezca¿ ¡Por incumplimiento de los organismos oficiales, de los organismos más obligados a comprometerse en el sostenimiento del Festival de Órgano, que deben algunos millones de euros a la organización. Y es triste, lamentable, increíble que un organismo local que no duda en mover millones para sacar de apuros a centros de cultivo de la patata, no dispongan de medios para salvar de la desaparición a la demostración artística de categoría¿! Valle Inclán diría ante casos como éste: «Hay honra en ser devorado por los leones; pero ninguna en ser coceado por los asnos».