Diario de León

Se calcula que tienen un potencial para acoger hasta 5 gigatoneladas anuales antes del 2020

Los expertos estudian almacenar el CO2en depósitos geológicos profundos

Es una alternativa para reducir las emisiones responsables del cambio climático

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T. Fernández - león
León

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Entre las alternativas que se barajan para frenar el cambio climático (además de reducir las emisiones), una de ellas pasa por «capturar» o «secuestrar» el dióxido de carbono, una posibilidad que se ensaya desde hace años en Europa, Japón y China, pues las técnicas de retención de gases por absorción, adsorción o mediante membranas se encuentran muy adelantadas. En la actualidad, las refinerías capturan el carbono para producir hidrógeno y las compañías petroleras llevan décadas inyectando CO 2 en el subsuelo para facilitar la extracción de crudo. En España, el Instituto Nacional del Carbón lleva a cabo una investigación consistente en capturar dióxido de carbono directamente de las industrias y centrales térmicas (con filtros, membranas o mediante procesos físicos), separarlo del resto de los gases, someterlo a elevadas presiones para convertirlo en líquido e inyectarlo a través de conductos en depósitos profundos (a más de 800 metros), que serían impermeabilizados con arcillas o materiales similares. Si en condiciones normales, una tonelada de CO 2 ocupa un volumen de unos 500 metros cúbicos, cuando pasa a estado líquido se reduce a 1,3 metros cúbicos. Los científicos estudian la posibilidad de construir aspiradores que retiren el gas de la atmósfera, con lo que no cambiarían ni las infraestructuras ni los estilos de vida actuales. Se trata de reducir el coste de la tecnología de combustión, de forma que los gases resultantes tengan una mayor concentración de dióxido de carbono. Si las emisiones tienen actualmente entre un 10 y un 15% de este gas, se pretende utilizar aire con mayor concentración de oxígeno, que produce unas emisiones con hasta un 40% de CO 2 , lo que facilitaría su separación de forma rentable. Según los expertos, hay suficientes almacenes geológicos como para almacenar todo el dióxido de carbono que se genera, calculándose que tiene un potencial de 5 gigatoneladas anuales antes del año 2020 y de 37 para mediados de siglo. Aunque no sea la solución definitiva, algunos expertos creen que seguiría siendo una alternativa viable porque se retrasaría en cientos de años su paulatina salida a la atmósfera. La experiencia ya se ha puesto en práctica y la plataforma noruega de gas natural situada en el Mar del Norte, separa el CO 2 y, tras ser licuado, inyecta un millón de toneladas anuales a un kilómetro de profundidad. Varias opciones Las posibilidades pasan por inyectar el CO 2 en yacimientos petrolíferos, en acuíferos inservibles para uso humano, en formaciones arcillosas o en yacimientos agotados de carbón. Sin embargo muchos expertos afirman que se desconoce qué sucede con la integridad del carbono en esos almacenes naturales y advierten que habrá que evaluar los posibles escapes y los riesgos para la población y el medio ambiente. Otras opciones que se barajan pasan por inyectarlo en las capas bajas del océano, al ser es el único lugar con espacio suficiente para albergarlo por tiempo indefinido. Antes, habrá que salvar varios obstáculos porque, además del elevado coste, se desconocen los efectos que podría tener en los ciclos bioquímicos de los océanos, especialmente en lo referente a la alteración de la acidez de sus aguas. Los sedimentos salinos también podrían almacenar millones de toneladas, pero no se conocen los posibles efectos medioambientales y su capacidad de retención para evitar que el carbono escape hacia la superficie contaminando las reservas de agua potable.

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