Se ha detectado la presencia de taquicininas, unas sustancias que modulan su motilidad
El papel del esperma no se reduce solamente a aportar los genes paternos
La movilidad es esencial a la hora de determinar la infertilidad de los hombres

El estudio aporta nuevos y reveladores datos sobre la maduración de los espermatozoides
La revista Human Reproduction publica un estudio realizado por un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que se recoge un hallazgo que incide en la teoría de que el esperma aporta al proceso de fecundación algo más que el genoma paterno, el único papel que se le reconoce en la actualidad. Los autores han identificado la presencia de unos péptidos (taquicininas) y de sus receptores en espermatozoides humanos, además de comprobar su implicación en la regulación de la fertilidad masculina. La investigación, que ha sido dirigida por Luz Candenas, del Instituto de Investigaciones Químicas (centro mixto del CSIC y la Universidad de Sevilla), con la participación del Instituto Valenciano de Infertilidad (en su sede de Sevilla), ha tenido por objeto la identificación de factores que regulan la fertilidad. En este caso, los científicos abordaron temas relacionados con la motilidad, una de las funciones esenciales del espermatozoide, y uno de los principales métodos para diagnosticar la infertilidad masculina. Desde el Departamento de Comunicación del CSIC se indica que el trabajo ha demostrado la presencia en espermatozoides de los ARN que codifican todas las taquicininas conocidas en humanos. Así, han averiguado que cuatro de esas taquicininas, SP, NKA, NKB y HK-1, se muestran capaces de modular la motilidad del esperma humano a concentraciones nanomolares. La acción de estas taquicininas produce un incremento significativo en la proporción de los espermatozoides con motilidad progresiva (se mueven y se desplazan) y una disminución paralela de los que presentan una motilidad no progresiva (se mueven, pero no se desplazan). Los datos obtenidos reflejan que el número de espermatozoides con movilidad aumenta a más del 70%. Hay que recordar que según la Organización Mundial de la Salud se consideran fértiles aquellos hombres que tienen más del 50% de espermatozoides móviles y, por tanto, con capacidad para acceder hasta las trompas de Falopio y fecundar el óvulo. El estudio también ha aportado nuevos datos sobre la maduración de los espermatozoides, un proceso que surge tras la eyaculación, durante el tiempo que residen en el tracto genital femenino, y que les permite adquirir la capacidad de fertilización. Este proceso se inicia en la membrana celular y la motilidad juega en él un papel importante. Sin embargo, según los autores de la investigación, aún se conoce poco sobre la identidad y la secuencia de activación de los canales y receptores implicados. ARN mensajeros Los espermatozoides se han considerado hasta hace poco células silentes, cuya única función durante la fecundación se reducía a la aportación del genoma del padre. Sin embargo, estudios recientes han demostrado la presencia de un complejo repertorio de ARN mensajeros en el espermatozoide eyaculado, cuya utilidad aún se desconoce, aunque se cree que desempeñan un importante papel en la fertilización y maduración del espermatozoide. Según afirma Luz Candenas, «investigaciones como la que hemos llevado a cabo contribuyen a explicar la función de los ARN mensajeros que no es otra que permitir que el espermatozoide genere la secuencia de modificaciones que implica su maduración, propiciando la adquisición de su capacidad fertilizadora, o bien jugar un papel en el cigoto después de la fecundación. Los últimos datos obtenidos en este campo sugieren, de hecho, su implicación en ambos procesos».