Dos individuos entraron a las dos de la tarde, del pasado 7 de junio, armados con sendas pistolas en la oficina que Deutsche Bank tiene en el número catorce de Gran Vía de San Marcos y encerraron a los cuatro trabajadores de la sucursal en la cámara de seguridad del sótano, donde permanecieron durante seis horas. Mientras, los delincuentes robaron el dinero de la cámara de la planta baja y de las cajas de ventanilla, y cinco minutos después ya se habían fugado. El centro de León estuvo fuertemente acordonado, la espectación era máxima.
Cuando los delincuentes llegaron a la entidad bancaria todavía permanecía en su interior un cliente y que éstos esperaron a que saliera de la oficina para amenazar a los empleados y, tras quitarles los teléfonos móviles, bajarles de uno a uno al cuarto de la planta baja donde permanecieron durante las largas horas en las que estuvo desplegado el dispositivo policial, formado por más de medio centenar de efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Fueron los guardias jurado de Prosegur quienes pusieron en alerta a los agentes, ya que cuando realizaban la ruta para recoger el dinero se dieron cuenta de que sucedía algo raro, y tras dar dos vueltas a los alrededores de la oficina, como marca el protocolo, avisaron a las autoridades policiales a las 14.40, -cuarenta minutos después del robo-, quienes procedieron a acordonar la zona desde Santo Domingo hasta la Inmaculada y a taponar todas las salidas naturales de la avenida para garantizar la seguridad de los cientos de curiosos que se acercaron hasta el lugar de los hechos para presenciar el desenlace de los acontecimientos.
La Subdelegación del Gobierno requirió la presencia de la Unidad de Intervención Policial, con sede en Valladolid, y del Grupo de Operaciones Especiales -Geo- con sede en Guadalajara, cuyos efectivos llegaron al aeródromo de La Virgen del Camino a las 19.00 horas y cinco minutos después ya estaban apostados en el lugar de los hechos y veían sobre el papel las posibles vías para solucionar el conflicto.
La policía repartió por los alrededores de la entidad franotiradores, dispuestos a intervenir en el caso de que los supuestos atracadores intentaran fugarse.
Las sospechas de que en el interior de las instalaciones no había ya ninguno de los delincuentes fue un factor clave para que los geos intervinieran. Pero ésto no fue hasta las 19.20 horas, momento en el que siete miembros de este cuerpo policial entraron por la fuerza en la sucursal y, tras inspeccionar el recinto, encontraron a los rehenes encerrados en un cuarto.
A medida que pasaba la tarde, los familiares del personal bancario estaban cada vez más nerviosos, ante la ausencia de noticias del interior, ya que los agentes intentaron durante todo este tiempo comunicar con la sucursal, pero en ninguna de las ocasiones lo consiguieron. Ante esta situación, Protección Civil envió a dos de sus psicólogos para atender a los familiares que presentaban cuadros de ansiedad.
Después de encontrarse con sus seres queridos y de prestar declaración ante las autoridades, los trabajadores secuestrados pudieron salir del banco en perfecto estado de salud.
El subdelegado del Gobierno en León, Francisco Álvarez, fue el primero de las autoridades civiles en llegar hasta el lugar de los hechos. A las tres y media de la tarde el representante gubernamental acudió hasta la avenida de Gran Vía de San Marcos para presenciar en primera persona el devenir de los acontecimientos. Después de más de cinco horas de cautiverio, los agentes liberaron a los empleados y comprobaron que los dos atracadores habían huido al poco tiempo de irrumpir en la entidad.