Gente de aquí
Ni Iglesia, ni políticos
El 80% de los españoles aceptaría pagar más impuestos para mantener el modelo social mientras crece el desapego hacia los gestores públicos y la jerarquía católica
Flexible, plural y con cintura sobrada para conjugar situaciones y criterios contradictorios en apariencia. Así se revela la sociedad española puesta frente al espejo. Una sociedad que se declara católica pero señala a la Iglesia como la institución peor valorada. Partidaria fervorosa del Estado como garante del modelo de bienestar pese al creciente desinterés por la política y los políticos. Que acepta sin problemas las bodas homosexuales pero objeta la adopción, y capaz, también, de reclamar a la vez la llegada de más inmigrantes y una regulación ordenada del fenómeno. Es el retrato complejo que emerge del último estudio de la Fundación BBVA sobre «Actitudes sociales de los españoles». El trabajo es fruto de 2.000 entrevistas personales y, según conclusiones, los españoles nos encontramos en un momento dulce. Nos declaramos satisfechos en lo individual -le ponemos un notable de 7,5 a la vida y un 66% considera su situación buena o muy buena- y razonablemente en lo colectivo. Algo más de un tercio de los encuestados ve con buenos ojos la situación del país, sobre todo los jóvenes, los sectores ideológicos de izquierda y quienes tienen estudios superiores. En cambio, el mundo nos consterna. El 60% ve la cosa muy mal y sin visos de mejora. Los ciudadanos aprecian un buen funcionamiento de la democracia (66%), y cuatro de cada diez ve una mejoría en las últimas dos décadas, sobre todo entre las franjas de edad que hicieron la transición, los mayores de 45 años. Hay confianza en las instituciones del Estado y aprueban por igual los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial. Despegue con la política Todo ello no obsta para que impere el desapego hacia la política y sus hacedores. Los políticos son el grupo profesional peor valorado (3,4) de trece colectivos, seguidos de cerca por los religiosos (sacerdotes, obispos, pastores, rabinos... calificados con un 4,2) y los funcionarios. Dos de cada tres encuestados recriminan a los políticos su ensimismamiento, los debates bizantinos y la escasa atención a los asuntos «que de verdad importan». El 74% de los ciudadanos se dice católico, en especial las mujeres, los mayores de 55 años y aquellos con estudios primarios. La mayoría de los católicos cree en Dios aunque caben las incertidumbres. La práctica religiosa es más bien pobre. El 42% no reza nunca y el 50% no pisa un templo salvo en ritos como bautizos, bodas o funerales, que aún se hacen en el seno de la fe de Cristo. La Iglesia no sólo pierde peso y paso como cauce de la religiosidad de los españoles. También flojea como referente ético. La mitad de los españoles no ve necesario profesar para tener valores morales y éticos. Lo cree incluso el 43% de los católicos declarados. La Iglesia es la institución peor valorada por su potencial parroquia, con un suspenso de 4,4 que la empata con las multinacionales. Cerca pero aprobados, el Gobierno, las Naciones Unidas, la Comisión Europea, los tribunales y los medios de comunicación. Las Universidades, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ecologistas y ONG's son, por este orden, las más apreciadas. Como profesionales, los médicos, científicos, ecologistas, artistas, policías y militares son los favoritos de la encuesta. El 78% está de acuerdo en pagar impuestos más altos para reforzar el modelo de bienestar social. Y la convivencia en pareja y el divorcio cuentan con la bendición social del 80% y 69%, al igual que el matrimonio homosexual (58%). La adopción por parejas del mismo sexo la apoya el 44%.