Diario de León

Rajoy cree que la Generalitat comete un «error» al aceptar el «chantaje» del pañuelo | Crónica | Humanos y no humanos |

La polémica del velo divide también a las asociaciones de padres La equidad y el altruismo no existen para los casi-hombres

La Ceapa confía en que los colegios busquen una solución y la Concapa respalda su uso Un estudio prueba que para los chimpanc

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agencias | madrid efe | washington

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La Ceapa apuesta, en el caso de la niña musulmana que acude a clase con velo, por la búsqueda de soluciones pactadas en el ámbito de los centros educativos, mientras que la Concapa no ve ningún inconveniente en el uso de esta indumentaria y la Ude lo considera «impresentable». Así se expresaron estas asociaciones sobre el caso de una niña de 7 años de la escuela pública Annexa-Joan Puigbert, de Girona, que estuvo una semana sin asistir al colegio porque el centro no le permitía entrar con ese atuendo, aunque el martes la menor volvió a clase después de que la Generalitat le autorizara usar el pañuelo islámico. El vicepresidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), Pedro Rascón, indicó que cuestiones como el uso del velo se resuelven en el ámbito de los centros educativos. Rascón reconoció que la Confederación no tiene una posición clara sobre este asunto, aunque defendió el laicismo, de forma que los temas religiosos se queden fuera de la escuela. Por su parte, el presidente de la Confederación Nacional Católica de Padres de Alumnos se decantó a favor del uso del pañuelo en las aulas porque ello «no supone ningún desprecio ni a la Constitución española, ni una falta de respeto a los compañeros o profesores, ni un impedimento para desarrollar las actividades educativas». Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, advirtió ayer al gobierno catalán de que ha cometido «un grave error» al aceptar una «especie de chantaje» planteado por los padres de una niña de Girona que decidieron que la menor no acudiera a la escuela si no podía llevar el pañuelo islámico. La directora de Casa Árabe, Gema Martín respaldó ayer la decisión de la Generalitat. A veces los humanos sacrifican parte de su interés económico para compartir con otros los beneficios materiales, pero a los chimpancés, sus parientes más cercanos, la equidad no les preocupa, según un estudio que publica hoy la revista Science. Un equipo de investigadores encabezado por Keith Jensen en el Instituto Max Planck para Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), puso a prueba el altruismo, o la falta del mismo, en chimpancés con un juego llamado Ultimátum. El juego, según Science, se acepta ampliamente como una medición válida de la equidad en diversas edades y culturas de los humanos. Los chimpancés (Pan troglodytes) son, según Science, «los parientes vivos más cercanos de los humanos». Los modelos tradicionales de la toma de decisiones económicas presumen que los humanos son «maximizadores racionales en interés propio», o dicho en castellano, que procuran la mayor ventaja para sí mismos. Ni cooperación, ni justicia «La investigación empírica ha mostrado, sin embargo, que las personas toman en cuenta los intereses de otros y son sensibles a normas de cooperación y justicia», indicó el artículo. «En una de las pruebas más robustas de esto, el juego Ultimátum, los individuos rechazan una división propuesta de una ganancia monetaria inesperada, aún a costa propia, si la perciben como injusta», agregó. Los investigadores afirmaron que, sometidos al mismo juego, los chimpancés son «maximizadores racionales y no son sensibles a la justicia». Por supuesto, los chimpancés tampoco son muy sensibles a las ganancias financieras, de modo que Jensen y sus colegas adaptaron el juego ofreciendo recompensas en pasas de uva. En cada ronda del juego se ofreció un recipiente con 10 pasas de uva. Uno de los chimpancés tenía la opción de dividir con el otro las pasas en partes iguales (5/5), o de manera generosa (2 para sí, 8 para el otro), o injusta (8 para sí, 2 para el otro). Si el segundo chimpancé aceptaba la oferta, ambos tenían acceso a contenedores con las pasas. Si el segundo no aceptaba, ninguno comía. «Lo que hace de esto una prueba válida del sentido de equidad es el poder del segundo jugador para dar un ultimátum, una amenaza de castigo», explicó Jensen. Durante los experimentos el chimpancé en condiciones de hacer la oferta nunca mostró mucha aprensión por una división injusta, y de manera constante ofreció repartos a su favor. El segundo chimpancé tampoco rechazó las ofertas aunque fuesen tan injustas.

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