A CADA DÍA SU AFÁN
Cercanía en el duelo
En este mes de noviembre recordamos a los difuntos y a las personas a las que se les ha muerto un familiar. Esa misma expresión -«se les ha muerto»- subraya la pérdida y el duelo que comporta. Hoy no es de buen gusto vestir de luto y manifestar el dolor. Pero los sentimientos no obedecen al dictado de las modas. Hoy es más necesario que nunca que la persona aprenda a afrontar su propia mortalidad. Hay que vivir como quien ha de morir, para poder morir como quien ha de vivir por la eternidad. Aunque la fe no trivializa estos sentimientos, la certeza de morir y resucitar con el Señor da al cristiano una esperanza nueva. Y le ayuda anunciarla con humilde generosidad. El evangelio nos recuerda cómo Jesús asiste en el duelo a Jairo, a la viuda de Naím y a las hermanas de Lázaro. En el libro de los Hechos de los Apóstoles encontramos una escena conmovedora. A la muerte de Tabità, las vecinas muestran entre llantos los vecinos que les confiaba en otro tiempo la difunta. Pedro se hace presente en el duelo y devuelve la vida a Tabitá. Esos ejemplos resultan modélicos para el cristiano. En el mundo rural era fácil hacerse presente, de forma cordial y efectiva, en el momento de la muerte. Posteriormente, los familiares y vecinos se las ingeniaban para ayudar y confortar a las personas que pasaban por el trance del duelo. En muchas aldeas, se hacían a veces colectas para ayudar a las personas necesitadas tanto en lo material cuanto en la organización de oraciones y sufragios por sus difuntos. En la sociedad actual, gobernada por la prisa y las distancias, las personas han pasado casi al anonimato. En muchas ocasiones la familia no puede o no desea «velar» al difunto en la propia casa. El recurso al tanatorio facilita la organización del funeral, pero aumentan los costos y no favorecece siempre la cercanía a las personas. Pues bien, precisamente ahora es preciso descubrir nuevas formas pastorales de ayuda a las personas que pasan por el período del duelo. La caridad ha de hacerse imaginativa y creadora. En muchos lugares de Portugal y de América Latina las parroquias mantienen un lugar para acoger el «velatorio». En los Estados Unidos funciona bien el ministerio pastoral del duelo. Los ministros laicos, convenientemente preparados para ello, ayudan a los familiares del difunto a organizar los funerales, preparan un dossier para el presbítero o diácono que los ha de presidir, de forma que la celebración pueda ser personalizada. Además actúan en el acompañamiento posterior a los familiares, les invitan a catequesis apropiadas para ellos y les asisten en todo lo que fuera necesario. Los cristianos estamos llamados a ser testigos de la misericordia de Dios y anunciadores del reino de la vida. Seguramente, hemos de intentar practicar con un espíritu nuevo las antiguas obras de misericordia de «enterrar a los muertos» y «consolar al triste». Todos los días: Exposición «De ayer a hoy. El anuncio de la Buena Noticia» (Iglesia de Palat del Rey, León, de 10,00 a 14,00 y de 16,00 a 20,00 horas). Día 17, sábado: Asamblea de Pastoral Juvenil y Vocacional (Casa de la Iglesia, León, 11 horas). Día 18: XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario Día 19, lunes: Comienza la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal (Madrid). Hasta el día 23. Formación Permanente del Clero (Seminario, León, 11 horas). Jornada de Consiliarios de Apostolado Seglar (Residencia Sacerdotal, León, 16 horas). Día 20, martes: Retiro de la Acción Católica General (San Francisco de la Vega, León). Día 21, miércoles: Memoria de la Presentación de la Santísima Virgen («Virgen Niña»). Día 23, viernes: Formación permanente del Clero (Ponferrada, Astorga). Sesión sobre Adviento y Navidad (Seminario, León, 17 horas).