Un estudio describe la pieza angular sobre la que se construyen las redes ecológicas

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M. A. Pérez - león
León

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La revista publica las conclusiones de un estudio elaborado por un equipo de biólogos del CSIC en el que han identificado las unidades básicas de la coevolución, es decir, los de la biodiversidad sobre los que se construyen redes complejas que involucran a cientos de especies. Los investigadores han hallado que las redes ecológicas se organizan en módulos o compartimentos: entre las especies de un mismo módulo se da una fuerte interdependencia, mientras que existen pocas conexiones entre especies de diferentes compartimentos. Para llegar a estos resultados utilizaron un algoritmo desarrollado por físicos para caracterizar la estructura de redes complejas como las que conforman el tráfico aéreo entre aeropuertos. En concreto, se aplicó a una enorme base de datos con información sobre más de 50 comunidades de plantas y los insectos que las polinizan. Según explica Jorge Bascompte, que trabaja en la Estación Biológica de Doñana, «con los resultados se puede identificar qué papel juegan las especies dentro de la red de interacciones. Algunas especies tienen poca importancia en el mantenimiento de dicha red mientras que otras son conectoras de módulos». La extinción de las especies conectoras provocaría cambios en toda la red, porque los módulos quedarían aislados. En este sentido, se podría definir un ranking de especies en función de la importancia que tengan dentro de sus módulos y entre dichos módulos y, por lo tanto, para el mantenimiento global de esta red de dependencias entre especies. Según se indica desde el CSIC, el algoritmo usado identifica estas especies conectoras tan importantes desde el punto de vista de la conservación. «Saber si un ecosistema se organiza o no en compartimentos es fundamental porque afecta mucho a la estabilidad de todo el sistema, favoreciendo o dificultando la transmisión de un contaminante a través de la red trófica, por ejemplo», aclara Bascompte. Este estudio permite integrar dos líneas de trabajo en coevolución: la de los estudiosos de pequeños grupos aislados de especies que interaccionan estrechamente y la de aquellos que estudian las redes enteras de interacciones. Además, indica cómo se combinan los módulos para construir redes enteras, es decir, no se trata de estudiar a las especies en sus cajas de museo, sino la red de interdependencias de unas con otras, ese puzzle gigantesco que determina la arquitectura de la biodiversidad.

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