Se calcula que el 40 % de la costa está ocupada por carreteras, infraestructuras y edificios
Los países ribereños piden más protección para el Mediterráneo En 15 años subió en España una media de entre 4 y 16 centímetros
Antes del año 2011 deberán elaborar un listado de especies marinas en peligro
Los representantes de 21 países ribereños del Mediterráneo reunidos en Almería, en la XV Conferencia de las Partespara la Protección del Medio Marino y la Región costera del Mediterráneo (Convenio de Barcelona), han aprobado la llamada «Declaración de Almería», un nuevo Protocolo de Gestión Integrada de Zonas Costeras que servirá para proteger unos 46.000 kilómetros de la costa de este mar. Se calcula que alrededor del 40% de la línea de costa de la región mediterránea está ocupada por carreteras, infraestructuras y edificios, una cifra que para el año 2030 podría elevarse al 50%. El documento, que tiene carácter vinculante, obliga por primera vez a los países mediterráneos a respetar los cien primeros metros de la línea de costa, lo que supondrá un importante alivio de la presión urbanística sobre la franja del litoral y estimulará la gestión coordinada de todos los países. Fija, además, la necesidad de elaborar antes del año 2011 un listado de especies marinas en peligro. Urbanismo La Declaración de Almería es un intento de conjugar la cooperación a nivel de estados, organizaciones científicas y sociales en la búsqueda de la sostenibilidad ambiental. Se trata de una declaración de intenciones que los países han de esforzarse en cumplir y hacer cumplir a sus ciudadanos. El texto refleja la necesidad de todos los países al bienestar de sus ciudadanos, al desarrollo económico y a que existan políticas territoriales, urbanísticas y turísticas que permitan ocupar adecuadamente la costa. El texto promueve como aspecto prioritario, el establecimiento de una red de espacios naturales protegidos en las áreas marinas y costeras del Mediterráneo que garantice la biodiversidad en el futuro. El estudio de los riesgos y de la evaluación de las alternativas para la recogida y puesta en cautividad de CO2en las profundidades marinas y la promoción de las energías renovables como alternativa a las fuentes de energía emisoras de CO2también están recogidos en el documento. También contempla la necesidad de desarrollo urbanístico y de progreso, por lo que asegura que es posible una utilización turística sostenible del litoral. Los expertos consideran que no es rechazable todo tipo de construcción si se sabe conjugar adecuadamente el respeto a los paisajes naturales, a la costa y a las playas. Rechazan, por tanto, lo que llaman una «actuación depredatoria inconsecuente sin una perspectiva a largo plazo y que no tenga una visión integral y globalizada». Por eso, el protocolo refleja la posibilidad de combinar desarrollo y sostenibilidad como herramienta para frenar el cambio climático y proteger «un mar tan delicado como el Mediterráneo». Coincidiendo con la cumbre, el Centro de Actividad Regional para la Producción Limpia, un organismo de la ONU con sede en Barcelona, llevó a un centenar de empresas de trece países mediterráneos soluciones verdes que han generado un ahorro de hasta el 2.000% de los costes. Se trata de medidas sencillas relacionadas con el ahorro de materias primas, agua y energía, y la reducción del uso de materiales peligrosos, con lo que se consigue que los métodos de producción se conviertan en más respetuosos con el medio ambiente y en más rentables, ya que en el 55% de los casos se ha rentabilizado la inversión en pocos meses. Entre los ejemplos de «competitividad verde», destaca el caso de una compañía de aceites y jabones de Egipto, donde la implantación de técnicas de reducción de uso de energía y agua ha permitido un ahorro de 445.000 euros anuales, o los de una empresa de lácteos de Croacia y una de conservas de pescado de Marruecos, donde las medidas aplicadas han generado ahorros de 115.000 y 15.100 euros anuales, respectivamente. Durante el periodo 1990-2005, el nivel del Mediterráneo en las costas españolas subió una media de entre 4 y 16 centímetros y podría ascender entre 25 y 50 centímetros en los próximos 50 años si coincide con los peores escenarios del cambio climático. Estas son las conclusiones de un estudio del Instituto Español de Oceanografía presentado en Almería, que ha analizado por primera vez la evolución de nivel, la temperatura, y la salinidad del agua del Mediterráneo español. De cumplirse las previsiones del IPCC, las consecuencias en las zonas litorales bajas serían muy graves, incluso en el caso de un aumento menor del nivel del mar, y catastróficas si se produce un incremento de medio metro. El informe concluye que el nivel del mar aumentó menos de la media en los últimos cincuenta años, ya que aunque desde la década de 1990 ha ascendido a un ritmo de entre 2,5 milímetros y un centímetro al año, entre las décadas de 1950 y 1990, el nivel había descendido debido a una rara subida de la presión atmosférica. La disminución de esta presión a partir de 1990 y el ascenso de las temperaturas provocaron el acusado aumento de nivel. A partir de 1975 la temperatura del aire sobre el Mediterráneo y de sus aguas superficiales también experimentó un fuerte ascenso. Las aguas superficiales aumentaron de media su temperatura cada año entre 0,12 y 0,5 grados entre 1948 y 2005, mientras que, en profundidades intermedias, el termómetro subió entre 0,05 y 0,2 grados y en las aguas profundas, entre 0,03 y 0,1 grados. Según explicó Manuel Vargas, coordinador del estudio, aunque estas variaciones parezcan pequeñas hay que tener en cuenta que se requiere una cantidad de calor gigantesca para producir un aumento de las temperaturas en las aguas profundas. Los datos también muestran un aumento de la salinidad del mar, debido al descenso de las precipitaciones y de las aportaciones de agua dulce que los ríos del litoral hacen al mar.