Diario de una aventura Desafío extremo Polo Norte

Adelante sin prisas y sin pausas

Atentos a la próxima crónica. Si lo conseguimos, montaremos allí nuestro chiringuito. Hasta ahora nadie había estado once días acampado en las cercanías del Polo Norte.

La expedición rescata a Ramón y a su trineo de una trampra creada entre los grandes bloques de hielo

Publicado por
Jesús Calleja
León

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Hola amigos, continuamos avanzando a muy buen ritmo en nuestra travesía camino del Polo Norte. La suerte nos está acompañado, y de qué manera. Recordar que todos los grupos de expedicionarios que llegaron antes que nosotros y que tenían el mismo objetivo, alcanzar desde el último grado el Polo Norte geográfico, han tenido que ser recogidos por los helicópteros de la base flotante Borneo, debido al mal tiempo, con fuertes vientos que hacían que todo el casquete polar se moviera como un gigantesco barco a la deriva. Llegó a ser tan brutal que alcanzo los 24 kilómetros al día, y lo normal es caminar arrastrando el trineo y salvando los innumerables obstáculos un máximo de entre 13 a 15 kilómetros, por lo que en vez de avanzar, todos estaban retrocediendo, con lo traumático y desesperante que tiene que resultar que hagas un esfuerzo gigantesco y cada día estés más lejos del objetivo. Y os hablo de machacas , como un comando de las fuerzas especiales de India o un equipo muy potente de tipos duros checos, que tenían el rostro desencajado, además de congelaciones en la cara y dedos, cuando les rescató el helicóptero que nos acercó a nosotros al paralelo 89. Sin embargo nosotros, en apariencia un equipo menos fuerte, estamos avanzando a un buen ritmo. Aquí en el Ártico cualquier cosa puede pasar, como lo estamos viendo: o las condiciones son buenas, como las de los últimos tres días, o pueden cambiar a terribles en cuestión de una hora. Si sopla un fuerte viento en contra a nuestra dirección, hacia el norte, y se acelera la deriva, puede que no lleguemos nunca, aunque estemos muy cerca, como les ha ocurrido a los otros grupos. Lo que es muy importante es instalar el campamento cuando nos detenemos lo más rápido posible y poner a funcionar los hornillos para calentarnos inmediatamente pues, cuando te paras, el frío es insoportable. Hay que sumarle, además, que estamos sin comer toda la jornada y las fuerzas son justas. Comemos todos los días mantequilla a pelo en grandes cantidades para producir esas calorías que gastamos diarias, entorno a las ocho mil kilocalorías. Si no equilibramos el balance entre consumo y lo que le aportamos al cuerpo, las congelaciones graves, el agotamiento y la posibilidad de un desenlace peor son posibles. La clave está en la disciplina de la rutina diaria, y Ramón es un auténtico maestro. Cuando tenga más batería de carga solar os contaré cómo es este auténtico personajes aventurero y explorador de los que ya no quedan. Es un lujazo aprender de él. Aunque hoy se ha ganado el premio al mayor bofetón de la expedición, al caerse, trineo incluido, desde lo alto de un promontorio de bloques caóticos de hielo y terminar en un cruel agujero de hielo. Nos asustamos por la violencia del impacto, aunque no hubo que lamentar ninguna lesión. Mañana seguiremos nuestro avance al Polo Norte y si las condiciones siguen siendo buenas y la deriva nos es favorable, puede que si apretamos el paso lleguemos a última hora, o como muy tarde al día siguiente al ¡Polo Norte¡. Si lo conseguimos, habremos concluido con éxito el último grado de unos 120 kilómetros de distancia arrastrando trineos de 80 kilos de peso con nuestras pertenencias para sobrevivir de una manera autónoma. Pero no echemos las campanas al vuelo, porque si cambia la deriva, o se acelera en sentido contrario a nuestro rumbo, a pesar de estar tan cerca, puede que no lleguemos nunca, como les ha pasado a varios grupos de expedicionarios semanas atrás. Atentos a la próxima crónica. Sabréis si lo conseguimos. Y si es así, montaremos nuestro chiringuito, unos once días. Hasta ahora nadie se ha pasado once días acampado en las cercanías del Polo Norte. ESCRIBE: Siga la aventura en: www.jesuscalleja.es

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