Gente de aquí | Apoyo socioescolar
Codos para la integración
Doscientos menores, el 60% inmigrantes, acuden a las clases del programa municipal de apoyo socioescolar. El profesorado espera que la mitad apruebe a final del curso
Las clases de apoyo escolar permiten la mejora social del alumno
A falta de dos meses para que acabe el curso escolar, los doscientos niños y niñas que acuden diariamente a las clases de apoyo escolar en los centros Ceas municipales apuran el final de la materia. Matemáticas, Lengua, Geografía, Inglés... son «duras» de pelar para estos alumn@s que presentan fracaso escolar y dificultades de integración social. El 60% de los estudiantes que llenan las aulas de refuerzo municipales son inmigrantes que necesitan apoyos educativos y sociales. Aulas de integración, atendidas por un equipo de ocho profesores y profesoras, con apoyo del voluntariado de Cauce, una oenegé que tiene un convenio de actuación en los Ceas y en casas particulares. María García es una de las profesoras en el centro Mariano Andrés. A su cargo tiene treinta niños, en su mayoría rumanos, marroquíes, armenios y colombianos. «El apoyo escolar lleva funcionando quince años en León, pero los grupos han cambiado, ahora hay muchos inmigrantes y lo primero que hacemos es integrarles en el idioma». En las clases, de hora y media de duración, los alumnos intentan superar sus dificultades en materias de tercero, cuarto y quinto de Primaria y primero y segundo de Secundaria. «Lo más importante es intervenir cuanto antes, mejor en Primaria para que no acumulen suspensos y repeticiones». El objetivo del programa municipal es más eficaz cuanto antes comiencen las clases de refuerzo. García espera que la mitad de los alumnos de Primaria aprueben el curso a final de año. «Aprobar el curso es la mejor integración social para el/la menor y un éxito para el municipio que ayuda a descender el fracaso escolar con políticas de igualdad de oportunidades». Los Ceas del Parque de los Reyes, La Serna, Palomera, Mariano Andrés, Crucero y la Asociación de Vecinos del Barrio de la Inmaculada conocen muy bien el mundo de la integración y las dificultades que atraviesan los niños inmigrantes para adaptarse a la sociedad a la que acaban de llegar. Pero el fracaso escolar no viene de otras tierras. Niños y niñas de León necesitan también de estos refuerzos para salir adelante, y la mitad lo consigue. Algunos tiene dificultades de comportamiento. María García tiene en una de sus aulas cuatro niños hiperactivos, «que necesitan un refuerzo especial». Motivación, primer objetivo «Hay que motivarlos», sentencia García que lamenta que sean las niñas las que antes abandonan los estudios. «Ellas son las que mejores notas sacan, pero promocionan peor. Los chicos tienen peores resultados académicos, pero promocionan antes». La concejala de Bienestar Social, Mayores y Mujer, Teresa Gutiérrez, destaca que la ayuda que reciben estos niños y niñas, con edades comprendidas entre los ocho y los trece años, ofrece una formación básica común mediante un modelo educativo comprensivo, con una enseñanza personalizada. El programa municipal de apoyo escolar para el alumnado con dificultades de rendimiento escolar tiene como objeto el desarrollo de la personalidad en el respeto a los principios de convivencia, a los derechos y las libertades fundamentales, que eviten la discriminación y ponen los instrumentos que garanticen los recursos necesarios para la autonomía personal, fundamentalmente en zonas más deficitarias. La mayoría de los niños y niñas que se benefician del programa Cauce, un servicio gratuito, tienen problemas afectivos, de fracaso escolar, pertenecen a minorías étnicas y religiosas y viven en zonas socialmente deprimidas. El profesorado trabaja con grupos reducidos por cursos, por colegios o por edades, «aunque tenemos que adaptar estos grupos a las realidades familiares, porque muchos niños quieren estar en la misma clase con su hermano», dice María García. El método de trabajo persigue la integración y el fomento de la autoestima, con visitas a las tutorías de los colegios en los que los alumnos cursen estudios para coordinar el trabajo del alumnado. «De este modo se falicitará el aprendizaje sin contradecir el trabajo y las tareas del colegio. En las clases hacemos los deberes y repasamos la materia que les ponen sus profesores», dice García. A los alumnos se les enseña estrategias de comunicación y habilidades sociales.